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Con el Papa en el corazón y en su arte

Su obra se colocará en el Santuario del Cobre

 

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

SANTIAGO DE CUBA, Cuba--Sobre una puerta de latón, a nivel de la calle, se lee el mensaje: Amor, patria y revolución.

Los santiagueros saben que allí trabaja un artista. Y hasta escuchan la música gregoriana que a veces escapa de aquellas cuatro paredes. A Luis Mariano Frómeta le gusta trabajar así: entre cantos de monjes y el olor de incienso. Dice que ésto le transporta "a una época que no viví y que ahora recreo."

En aquel medio garaje convertido en estudio, le acompañan sus amigos... esculturas que ha creado a lo largo de los años, durante su larga carrera en la Escuela de Bellas Artes en Santiago y aprendiendo de grandes maestros. El aprendió de Jaime Sotera, René Cedeño, Teresa Sagaró, Mario Santí, bajo quien hizo un Cristo agonizante. "El me decía que yo tenía condiciones para ser escultor."

Y aunque Frómeta tiene regadas sus obras por la zona: a Carlos Manuel de Céspedes en Yara, a Frank País en Punta gorda, a Antonio Maceo en Guantánamo... tambien el maestro cayo en desgracia y pasó su crisis. Así le conoció el licenciado en artes plásticas, Humberto Gonzalez Bartra en 1993. Frómeta yacía en cama con una pierna fracturada y Gonzalez pensó "este negro no se va a levantar de aquí nunca; tengo que hacer algo". Se quedó a conversar con él y después de seis horas hablando "de preocupaciones estéticas y filosóficas me di cuenta de su fe. Todavía me acuerdode él cuando me siento flojo." Así surgieron la amistad y los proyectos. Entre ellos un inmenso busto del padre Félix Varela cuya figura Frómeta conoció a través de su maestra de primaria Carolina del Páramo. "Ella nos enseño su retrato y fomentó en mi el amor a su figura," recuerda el maestro. " Se nos dijo que nos había enseñado a pensar, y eso me dejó pensando."

Años más tarde, al recordar su destierro y su próxima beatificación decidió hacer un busto, para que lo conociera la fundación Félix Varela en Nueva York. Además ha fundido ya varios medallones en bronce con su rostro.Y sueña con que se interesen los católicos del exterior "y nos manden óleos, pinturas, lienzos para hacer una exposición maravillosa en Santiago."

Bautizado católico en su infancia, no creció en una familia que practicara la fe, pero Frómeta recuerda que "en casa de todos los cubanos había un cuadro del Sagrado Corazón y la Virgen de la Caridad, de la que era muy devota mi madre."

Mientras se recuperaba, González Bartra le consiguió una Biblia y medicamentos y pronto el maestro estuvo en pie, esta vez para crear un busto de Juan Pablo II, casi tres veces más del tamaño natural. El arzobispo PedroMeurice le dió una fotografía del Papa "y empecé a trabajar con tremendo amor. No es una posibilidad de dinero, sino de algo espiritual que transciende más."

Cuando le visitamos lo tenía terminado en barro, aún húmedo. A falta de telas, lo cubría con papeles mojados, que se desgarraban cada vez que mostraba su obra. para poder hacer el vaciado,no podía secarse. El maestro esperaba el visto bueno del arzobispo Pedro Meurice para iniciar el proceso que fundiría la obra en bronce, con el metal de campanas de iglesias, ya rajadas y fuera de uso. La escultura se colocará en el Santuario del Cobre.

Al maestro Frómeta le cautiva la seguridad que transmite la figura del Papa y ahora espera verle en persona y hacer una escultura en mármol de Carrara.

"Me siento féliz," dice, mientras comparte un buchito de café. " Es la cumbre de mi vida."