Arzobispo

Al margen

Enlaces

La misión siempre llama

   
En Cuba, las misioneras de la Caridad realizan la misión "a la cubana"

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

BAYAMO,Cuba.-- En bicicleta, en coche de caballos o simplemente a pie, la hermana Laremi Lorenzini no deja de hacer la misión. Mientras recorre el sendero polvoriento del barrio de Las Caobas, los vecinos salen a saludar a la hermana vestida de blanco que habla el español con un ligero acento italiano.

"En Cuba, las hermanas de la Caridad hacen una labor distinta," explica la religiosa de la Madre Teresa de Calcuta."No nos permiten tener casa hogar de ancianos o niños y salimos a visitar enfermos en los hospitales, vamos a las cárceles o hacemos la misión."

En Bayamo ya las conoce la gente. Les hace gracia verlas andar en bicicleta con su hábito blanco.

"Por este camino es por donde entró la Virgen," explica Teresita de Jesús Méndez una de las misioneras que acompaña a la religiosa."Ya nos conocen y siempre nos han aceptado. Tratamosde sembrar la fe, hablamos de la Virgen y de la visita del Papa."

Un vez al mes, los misioneros agrupan a la gente por edades para las clases; también les han proyectado videos sobre el Juan Pablo II. Cuando van a un barrio marginado, llegan con el televisor y el video. Además reparten los plegables y organizan el recorrido de la imagen de la Virgen en una pequeña urna.

"Todas estas familias han recibido ya a la Virgen," explica Teresita. Dice que se nota diferencia de hace ocho años. "Muchas personas que no habían perdido la fe, no querían decir nada, pero ahora nos dicen que aman a la Virgen."Antes no identificaban a la Virgen con la Iglesia Católica, pero ahora nos ven haciendo misión y nos llaman." Y recuerda la casa de un militante del partido, "que nos llamó para que le enseñáranos el catecismo a sus hijos .Y como no hacemos nada oculto y aveces nos ponemos debajo de un árbol, los mayores se sientan a oir la clase."

Unos niños se acercan y con ellos dos chivos, atados con una cuerda, que mordisquean la poca hierba que queda al borde del camino. Al otro lado del sendero, varios cerdos, también atados, buscan algo que comer entre una pila de escombros.

En una casa nos invitan a pasar para ver el lugar donde estuvo la Virgen. "Ahora estoy en esto," explica la señora de la casa. "Me gusta mucho... porque vinieron unos padres y todos los vecinos y tuvimos 33 bautizos, aquí en la sala."

La mujer reconoce que, antes de las visitas de los misioneros, no había ningún contacto con la Iglesia. "Ya sabe usted como era eso, se hablaba en contra de la religión y quien era del partido no podía participar. Mi esposo lo era, y lo es, pero él ahora recibe a la Virgen. Cuando se hicieron los bautizos él vino y participó."

Un poco más lejos, al fondo del barrio una mujer que vive sola, saluda algrupo. "Aunque no tiene vivencia de Iglesia, tiene fe,"explica Teresita."Tanto es así, que aunque tiene pentecostales al lado, no han podido captarla."

La mujer no puede dejar su casa ni un momento, porque dice que le roban. Y por la noche tiene que meter dentro sus animales.

La hermana Laremi ha recorrido muchos barrios y explica que el Estado proporciona materiales y la gente se hace sus casas. Son casas planificadas que el gobierno decide el tamaño y el número de habitaciones.

Camino del barrio del Caimito, los misioneros pasaron por el barrio de Las Palmas y recibieron la invitación para empezar la misión. Sobre la ventana de una delas casas, el CDR anuncia sus actividades, y "la dueña es la misionera que me lleva la urna de la Virgen de casa en casa," comenta la religiosa.

"Somos de la Virgen," nos dicen, y es que reconocen más a la Virgen que a Dios," señala.

"La religión popular tiene más fuerza, pero no se puede despreciar porque tiene una base y de ahí construímos lo demás."