Araceli
M. Cantero
La Voz Católica
CAMAGUEY,Cuba.--Silencio,
presencia y vivencia, son las
etapas con que el obispo Adolfo
Rodríguez, de Camagüey resume
el proceso de Iglesia en Cuba en
los últimos 39 años.
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Al perderlo
todo en los años 60 la Iglesia está
desconcertada y adopta una actitud del
silencio, explica el obispo más antiguo
de la Cuba actual. " La Iglesia se
vuelve sobre sí misma en actitud de
conservación de lo poquito que quedaba
en sus manos," dice. Son años de
fuerte renovación litúrgica -- no se
podía hacer nada fuera de los templos.
Es también la época de los grandes
éxodos y cuando se está obrando un
cambio social fuerte y cuado el
controvertido nuncio apostólico Mons.
Cesare Sachi inicia una nueva diplomacia
vaticana con el gobierno.
En los años
70 se inician los año de la presencia.
"La Iglesia cae en la cuenta de que
al no ser un sistema político, ha de ser
capaz de vivir en cualquier lugar. Nadie
puede impedirle el ser." La Iglesia
se hacen presente y comparte con el
pueblo todas sus circunstancias.
Con la
década de los años 80 la Iglesia inicia
una vivencia nueva mientras se plantea el
futuro. Las orientaciones emanadas para
América Latina por las reuniones de
obispos latinoamericanos en Medellín
(1967) y Puebla ( 1980), no aportan
soluciones para Cuba, el único país del
continente bajo un régimen comunista.
¿Por qué no hacer nuestro propia
reflexión? Y así surge la REC, (
Reflexión Eclesial Cubana) un proceso de
cinco años y anivel nacional, para tomar
contacto con la realidad y las
necesidades de la Iglesia Cubana en una
sociedad confesionalmente atea. La
consulta a todas las comunidades culmina
en 1986 con el Encuentro Nacional
Eclesial Cubano, que reunió a
representantes de todas las diócesis
durante cinco días en La Habana y a la
que asistió el cardenal Eduardo Pironio
como representante del papa.
Del ENEC
surge la voluntad de ser una Iglesia
misionera, encarnada y orante. Los
católicos reclaman su derecho a contruir
la Patria sin tener que negar su fe y
adoptan una actitud dialogante. Surgen
proyectos para que el laicado pueda
cumplir, en la sociedad, su vocació a
ser sal y luz y a darle "alma al
sistema."
Diez años
más tarde, al celebrarse el encuentro
conmemorativo , ECO, en 1996, laIglesia
en Cuba ya cuenta con realidades
concretas: Caritas se ha establecido en
todas las diócesis y es la única
agencia de ayuda humanitaria
independiente del gobierno. Existen
variedad de publicaciones en las
diócesis, existen también asociaciones
de profesionales católicos y de jóvenes
y se observa una mayor participación y
responsabilidad de los laicos en la vida
pastoral. La actitud de diálogo perdura,
ahora como camino a la reconciliación .
Los
católicos en Cuba reconocen además
otros momentos importantes en su
trayectoria. Una es la llegada de la cruz
del V Cenenario que recorre todas las
diócesis despertando el sentir religioso
de las multitudes. Su acogida es señal
para los obispos del arraigo de la
iglesia entre los cubanos. Pero lo que
realmente constituye una señal
definitiva es la acogida del pueblo a la
carta pastoral , El amor todo lo
espera del ocho de septiembre
de 1993, de la que se distribuyeron más
de 200,000 ejemplares. Para Roberto
Sánchez, un laico de Pinar del Río que
participó en el ECO, la carta dió
prestigio a la Iglesia y unificó toda
una aspiración del pueblo cubano que se
vio reflejado y defendido allí."
el obispo de
Pinar delRío señala además otro
momento clave: la visita en octubre de
1996, del arzobispo del Vaticano Mons.
Pierre Taurant, porque llega sabiéndose
que la visita del Papa está fijada. El
Papa viene porque ya hay cierto espacio
de realidad. En su opinión el Arzobispo
"viene a decirle al gobierno y al
pueblo que la Iglesia no busca crear
conflictos, sino que reclama el espacio
para cumplir su misión."
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