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Se cansó de vivir... sin Dios

Jóvenes de Santa Clara comparten la fe recién estrenada

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

SANTA CLARA, Cuba.--Al atardecer, en el patio de la Iglesia del Buen Viaje que hoy hace de obispado, se escuchan las risas y el suave regocijo de la juventud, pero no se trata de una fiesta. Alrededor de la mesa en que horas antes había almorzado el obispo, unos 13 jóvenes hablan de la fe que casi acaban de estrenar.

Yoletti tiene que viajar ocho kilómetros, desde las afueras de Santa Clara, para reunirse.

"Vengo como puedo porque me gusta y quiero aprender. Luego lo comparto con mi familia" dice la joven que aparenta tener unos 20 años y hace poco se acercó a la Iglesia.

Hermes Yánez tiene 24 años y recuerda cómo sus abuelitos le hablaban de Dios en la casa. Aunque él no estaba bautizado a veces le llevaban a la Iglesia "pero no me gustaba que me vieran. Tenía miedo a que "en el colegio me quitaran la pañoleta del uniforme"--un símbolo de patriotismo. Hasta que un día el año pasado sintió el llamado de Dios, "que se siente en cualquier momento, sin esperarlo."

En su caso fue por una amiga. "Bueno estás enfermo, pues arriba, tienes que hacer algo," le dijo. El confiesa que estaba cansado de vivir sin espiritualidad, y conoció a Dios, se sanó y "a partir de entonces todo lo que tengo se lo agradezco a El."

Como tantos jóvenes de su generación sueña con "una novia americana para poder irme a vivir allá." Se ríe nervioso al darse cuenta de lo que ha dicho. Y después de una pausa habla del día de su bautismo, hace sólo un año."Me alegro de haberlo recibido ya grande, porque tengo conciencia de lo que hice."

Dice que no olvidará nunca lo que sintió en aquellos momentos, "el cambio de una vida a otra, porque con el favor de Dios voy cambiando poco a poco." Y señala que va recuperando los valores perdidos "del amor, el respeto por los demás, la hermandad y la capacidad de perdonar. Porque si no perdonamos no somos nadie."

El cambio de Yánez lo han notado sus antiguas amistades. El trata de llevarles "lo nuevo que he conocido, pero si no lo quieren, yo sigo adelante y amigo de ellos tal como son. En algún momento el Señor les tocará."