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Es la Madonna de la Charca

 

Su imagen saluda a los fieles en la puerta de la catedral de Santa Clara

 

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

SANTA CLARA, Cuba-- Es de mármol de carrara y la llaman la Madonna de la Charca. Con el manto y rostro magullados, la imagen se yergue a la entrada de la catedral dando la bienvenida a los fieles.Y quienes saben su historia se la transmiten a los recién llegados a la fe, deseosos de saber por qué a esta imagen de la Inmaculada no se le ha querido restaurar.

Para el obispo de Cienfuegos, Mons. Emilio Aranguren, " es mejor que la imagen quede así con sus magulladoras". Dice que "es un símbolo de la fe de mi pueblo."

Han pasado 44 años desde entonces, pero Mons. Aranguren recuerda bien cómo a los siete años fue con sus padres a la bendición de la imagen que fue colocada en una fuente a la entrada de la su ciudad natal.

La imagen de la Inmaculada, obra del escultor Rómulo Hernández, la habían donado las Damas Isabelinas. Y allí estuvo, dando la bienvenida a los viajeros, hasta el comienzo de la Revolución. Pero una noche la imagen desapareció sin dejar rastro y en su lugar apareció un busto de José Martí.

La iglesia estaba pasando momentos difíciles y no hubo ningun tipo de reclamación, recuerda el obispo. Pero algo inaudito ocurrió hacia 1980: Al allanar un terreno junto a un mercado paralelo, el bulldog tropezó con algo duro. Al tratar de ver qué era surgió la imagen que había sido enterrada allí.

"La gente la iba a ver y a limpiarla con cubo y cepillo y la llevaban flores,"recuerda Mons. Aranguren, entonces sacerdote párroco de Sagua. También llamaban a las estaciones de radio pidiendo que se hiciera algo y hasta salió un escrito en el periódico hablando de la Madonna dela Charca. Y cuando ya el padre obispo de Cienfuegos Santa Clara, Mons. Fernando Prego se empezaba a mover para hacer algo, la imagen volvió a desaparecer. Hoy se sabe que se la llevaron en una grua, mientras la gente gritaba en contra. Se les cayó y la dañaron y la escondieron en una unidad militar.

En abril de 1995 la Santa Sede creó la nueva diócesis de Santa Clara, con Mons. Prego al frente y a Mons. Aranguren le nombraban obispo para Cienfuegos. Con este motivo recibió la visita de Caridad Diego, encargada de asuntos religiosos del Partido y Mons. Aranguren pudo sugerir le a la señora Diego que sería un gesto bonito del gobierno devolver la imagen al obispo Prego para que la tuviera en la catedral. La idea tuvo aceptación y se hicieron las gestiones. Cuando se colocó a la entrada de la Catedral, " recuerdo que lloré, dice Mons. Aranguren." Su rostro dañado me recuerda los años que estuvo bajo tierra. Es un símbolo de la fe de mi pueblo. Es la historia de la fe en Cuba."