| Para
recibir al Papa la Iglesia se
concentró en la evangelización
Araceli M. Cantero
La Voz Católica
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| LA
HABANA, Cuba--Para la Iglesia en
Cuba, preparar la visitadel Papa
ha sido ante todo darle a
conocer. Y mientras el mundo
entero ponía sus ojos en la Isla
y en los preparativos logísticos
de la visita, la Iglesia se
concentraba en la
evangelización. "En
las visitas del Papa, todo el
mundo pone su mirada en el
durante, pero nosotros en Cuba
tenemos puesta nuestra mirada en
el antes," explicó el
secretario de la Conferencia de
Obispos Cubano, Mons. Emilio
Aranguren al anunciarse la visita
papal. El antes se ha
traducido en en motivar a las
comunidades paa la
evangelización. Porque dados los
casi 40 años de ateismo en la
Isla, los cubanos han tenido que
aprender quién es el papa y lo
que representa. Y para esto, la
Iglesia no ha podido contar con
ningún acceso a los medios de
comunicación controlados por el
estado.
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Por eso los
obispos establecieron, a nivel nacional,
100 días de misión, desde el ocho de
agosto hasta el ocho de diciembre. Cien
días para lanzar a los católicos a la
calle, tocar de puerta en puerta y
anunciar la visita de Juan Pablo II a la
Isla.
En sus
visitas, los católicos no empezaron
hablando del Papa. "Los materiales
de apoyo para los misioneros han tratado
de llevar a la gente de lo conocido a lo
desconocido", explica manuel
Hernández, encargado de los aspectos de
divulgación de la visita papal.
Y dada la
religiosidd popular del pueblo cubano y
el arraigo de la Virgen de la Caridad en
su cultura, Ella ha sido la primera
protagonista de la misión en las
diócesis.
En cada
iglesia local, una réplica de la imagen
del Cobre ha recorrido las comunidades.
Su estancia de varios días en cada lugar
ha motivado esfuerzos de misión y ha
recuperado a miles de cubanos para la
Iglesia.También ha convencido a los
obispos del poder de convocatoria de la
Virgen y de las raíces religiosas del
pueblo.
"La
llegada de la Virgen es un momento fuerte
para recordar que somos hijos de Dios,
que Jesús es nuestro Salvador y que
maría es nuestra madre," señala el
obispo de Bayamo-Manzanillo Mons.
Dionisio García.
"Nos
hemos dado cuenta de algo que ya
sabíamos, que el cubano es profundamente
religioso y que su religiosidad popular,
sí está enraizada en la fe católica. A
pesar de todos estos años de ateismo y
de no poder relacionarnos con el pueblo
como hubieramos querido, la gente se nos
acerca y quiere ponerse al día en su
relación con Dios."
Para Mons.
García, el hecho de que en unos días de
misión se hagan 500 bautizos en sólo
una comunidad es todo un signo. Dice que,
ahora que las expresiones de fe no son
perseguidas como antes, el pueblo está
reencontrando su identidad y tiene deseo
de que sus hijos sean bautizados.
"Su fe está saliendo a flote."
Pero subraya que la Iglesia no se está
convirtiendo en una factoría de
cristianos. "Durante la misión
preparamos a los padres que desean
bautizar a los hijos menores de siete
años. A los adolescentes y adultos se
les exige catequesis o
catecumenado."
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