| La
Casa Diocesana y la parroquia La Merced
son el centro espiritual de la ciudad 
Araceli
M. Cantero
La Voz Católica |
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CAMAGÜEY,
Cuba.-Es la Casa Diocesana pero
al obispo Adolfo Rodríguez le
gusta decir que es el corazón de
la Iglesia de Camagüey.
Y el
padre Willy Pino lo confirma.
"Por aquí pasa toda la
diócesis," dice el
sacerdote que coordina todo lo
que sucede en la Casa junto a la
Parroquia de la Merced.
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En sus 22
años de sacerdote ha estado en las
parroquias de Nuevitas, Florida y Santa
Cruz y dice que " estar aquí es muy
lindo, porque se ve pasar a sacerdotes,
laicos, juventud."
Piensa
también que La Merced irradia también a
toda la diócesis, porque en sus aulas y
en su patio se reunen, no "sólo los
sacerdotes sino también, matrimonios,
laicos y mucha juventud.
La Merced
fue en otro tiempo una pequeña ermita de
la Virgen de Alta Gracia. En 1601
llegaron los padres mercedarios y el
ayuntamiento les dio el terreno de una
huerta y consturyeron el convento y la
Iglesia. Fue luego confiada a los padre
carmelitas y desde 19678 es la Casa
Diocesana
A cualquier
hora del día, en el patio interior,
junto a la iglesia, se escuchan las risas
de los jóvenes, o la tertulia de algún
grupo que simplemente ha venido a
encontrarse alli. Y por las noches,
cuando hay algún encuentro, el patio se
llena de bicicletas que tienen que hacer
larga fila para poder salir.
Cerca de la
puerta de entrada esta la Biblioteca
Diocesana, que puede utilizar el
público.. Viene gente de las comuniades
pero también esudiantes de medicina,
abogados... dice su encargado.
La casa
tiene dos pisos y un cuidado patio
interior con plantas y hasta una cacatua
que cuida el padre Pino. A nivel del
patio está el comedor y las cocinas,
salones de reuniones y dirección
espiritual y también cuartos de
huéspedes Un segundo piso tiene también
oficinas, servicios pastorales y
servicios de impresora y divulgación de
materiales para la formación o
catequesis. También se hacen allí las
variadas publicaciones diocesanas. Pero
además "cada sacerdote tiene su
espacio y la llave, " explica el
padre Pino. Esta es su segunda
casa."
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