Es
un proyecto que auspicia Cáritas
en Cuba
Araceli M. Cantero
La Voz Católica
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PINAR DEL
RIO,Cuba-- Por la ventanas de la sencilla
casita de barrio se escapan las canciones
y las risas de los niños.
"Hormiguita
retozona, ven y enseñame a
planchar," repite Yusilina Lazo al
son de la música. Unos 30 niños de edad
pre-escolar están sentados sobre el piso
y la escuchan boquiabiertos. A veces
balbucean las palabras, ante la mirada de
varias cuidadoras infantiles.
Sobre una
pared cuelga una inmensa bandera cubana y
del otro lado, sobre un pedestalparece
vigilarlo todo la estatua de una monja
con todos sus hábitos en tamaño
natural.
Sí, se
trata de Cuba, y es una guardería
unfantil de la Iglesia.
En un país
que confiscó los colegios hace casi
cuatro décadas, y donde toda la
educación está en manos del Estado,
Caritas ha iniciado este proyecto bajo el
concepto estatal de madres
cuidadoras.
El centro
está situado a 17 kilómetros de la
ciudad y sirve a las madres que trabajan
en centros laborales del pelado de las
frutas. Sin la guardería no hubieran
podido ir a trabajar. Es la necesidad que
detectó hace años la Hermana de la
Caridad, Ligia Palacios. El centro
empezó con 12 niños y ahora son 35 y
hay una lista de espera.
Recibimos
las visitas de salud Pública y todo
está bien," dice Maria Antonia
Sojo, del equipo de Caritas diocesano.
Los padres de los niños aportan 40 pesos
cubanos, un costo comparable al de los
círculos infantiles del estado. De estos
fondos salen los salarios del personal,
que contrata Caritas.
Además de
cantar con los niños, Lazo les enseña
cosas elementales, como los colores. Dice
que lo esencial es que aprendan a
relacionarse. Ella estudio en la Escuela
de Pedagogía y se siente muy motivada
porque tiene a su hijo aquí. Además
regresó a la Iglesia hace seis años,
cuando se casó. "Me entró el
deseo, por educar a mi hijo... y ¿dónde
se educa mejor a un hijo que en la
Iglesia?"
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