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Notas al margen

  Aún no ha llegado el Papa, pero los frutos de su visita a Cuba ya se están dando. De ello están conscientes quienes viven allí y miran con ojos de fe.Y es también algo que se palpa al recorrer las comunidades, las diócesis, o simplemente hablar con la gente de la calle.

Es lo que hicimos durante dos semanas a mediados de noviembre, para recoger la vida de la Iglesia en Cuba en la espera de Juan Pablo II. Lo que ofrecemos no es toda la realidad. Hemos visto que existen dificultades reales y que mucha gente lo está pasando mal. Mucho se informa de ello en otros medios. Lo que aportamos es otra vivencia sobre Cuba. La que pasa desapercibida, o simplemente no se capta desde las válidas inquietudes políticas o económicas para el futuro del país. A la Iglesia también le interesa el futuro y por eso siembra esperanza. Las semillas están ya en germen en cada lugar de la Isla. Lo hemos visto y vivido al recorrer la Isla de punta a punta y compartir con los católicos de siempre, "paladines de la fe," y con los que regresan o se estrenan, llenos de vitalidad y deseos de trabajar. Sí en la Iglesia también hace falta y se está dando la reconciliación.Y es que, en palabras de los mismos obispos" el Señor nos está permitiendo sembrar y cosechar al mismo tiempo."O dicho de otra manera "lo que está pasando en Cuba, sólo lo sabe Dios... es su gracia."

El trabajo del laicado es irremplazable porque "cada vez más el mundo necesita acciones concretas más que palabras", dijo Juan Pablo II al concluir el Sínodo de las Américas.

Araceli M. Cantero