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Por una película será sacerdote

Después de ver Jesús de Nazaret, de Zefirelli, quiso vivir lo que había visto en él

 

 

 

Araceli M. Cantero
La Voz Católic

SANTIAGO DE CUBA-- Tenía 23 años cuando una película cambió su vida . Ahora se prepara para el sacerdocio.

Como los jóvenes de su generación, Angel Luis Rodríguez no sabía nada de Jesucristo pero tenía curiosidad. Unos amigos le invitaron a una casa particular a ver un video sobre el film Jesús de Nazaret de Francisco Zefirelli. "Aquello me impactó tanto, que no tengo palabras para expresar lo que sentí," señala el joven siete años después y aún obviamente emocionado.

"A partir de entonces me interesé por su personas y aunque no iba a la Iglesia traté de vivir y hacer lo que hacía El." Incluso a sus amigos les dijo que la película había marcado para él " un nuevo camino y que me sentía permeado de ese ideal de persona."

Angel consiguió una Biblia y empezó a leer el Antiguo Testamento, "pero aquello no me gustó." Entonces tomó el nuevo testamento " y me di cuenta de que era todo lo que habia visto en la película. Empecé a practicar lo que decía allí y mi vida fue cambiando y tomando otro rumbo."

Angel aparenta menos edad de la que tiene, pero cuando se expresa, muestra que no es un niño y que ha reflexionado sobre los cambios obrados en su vida.

"Para mi antes lo principal era el poder, la riqueza, el placer...estaba en un mundo que me esclavizaba. Lo más importante era hacer una carrera brillante, tener un puesto de honor," dice, comparándose con los "jóvenes materialistas, permeados de esta misma realidad."

Angel es de Bayamo, en la zona oriental de Cuba y tiene dos hermanas. Había sido bautizado a los seis meses. Pero reconoce que había vivido un tiempo muerto a la fe. A los jóvenes de su época, sus padres les bautizaban por costumbre, y no les dejaban practicar, para que la religión no les perjudicara a la hora de elegir sus estudios.

"Ahora los jóvenes no se sienten amarrados como nos sentíamos antes, que si eras católico no podias elegir lo que querías," dice. Sin practicar su fe, él pudo estudiar fisica y astronomía, pero en cuarto año de la carrera ya había decidido seguir a Jesús, aunque no sabía cómo. Empezó a ir a una Iglesia pero recuerda que el sacerdote " estaba muy ocupado y no me orientaba." Es algo común hoy en Cuba, por la falta de personal en la Iglesia. Angel reconoce que hoy existen menos trabas para ir a la Iglesia y por eso la gente se acerca sin miedo. Pero a los jovenes nos da pena entrar, y si lo hacemos nadie nos orienta y no sabemos qué hacer: Para nosotros todo es un enigma."

Angel persistió en su búqueda y por fin encontró la ayuda de un sacerdote jesuita en un retiro de adviento y a los tres años entraba en el Seminario de San Basilio Magno que hoy regentan los jesuitas. Antes terminó sus estudios y trabajó dos años para que no se le anulara el título. En esos años tuvo experiencias de evangelización en un pueblo y conoció una muchacha católica. " Nos enamoramos desde el primer día, y eso que estaba a punto de entrar en el seminario. No sabía qué hacer, pero me dije que no podía engañarme a mi mismo, ni tampoco a Dios y actue con libertad." Se lo dijo al obispo y se hicieron novios. Recuerda que "en ella encontré la Blanca Nieves que siempre busqué. Y ella en mi el Principe azul...nunca me había llevado tan bien con una muchacha... pero me daba cuenta de que había en mi un llamado más fuerte que era Jesucristo. Se lo dije a ella y ella lo veia también. Tenía que decidir y ella me ayudó en todo. Al despedirnos lloramos los dos. Ella se ha casado y somos grandes amigos."

Angel reconoce que entrar en el Seminario fue dificil para él. "Dejar todo me costó, tenía mis temores." Pero se vino a dar cuenta de que "por Jesucristo vale la pena. Es como la perla preciosa que uno encuentra y por la que uno vende todo."

Como tenía ya una carrera le propusieron acelerar sus estudios de filosofía. El no aceptó, porque "la filosofía que yo había estudiado era marxista, y además las humanidades se hacen aquí con más rigor."

Cuando piensa en el sacerdote que hoy necesita Cuba, dice que "ha de saber de todo, de deporte, de agricultura y hasta de marxismo...para poder conversar y atraer al joven que está deseoso de más." Pero ante todo señala que "su vida ha de manifestar a Jesucristo sin predicar."

En sus experiencias de misión en el campo ha visto "que los jóvenes tienen sed de Jesucristo y de conocer a Dios, pero no hay nadie que se lo anuncie. "

Está seguro de que a la Misa del papa en Santiago irá más gente que a cualquier discurso de 26 de Julio. Y señala que "después de la venida del Papa en que venga tanta gente a la Iglesia, qué vamos a hacer. Realmente nuestro país está necesitado de gente que se consagre a Dios."