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Miles esperaban a la Virgen

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

SANTA CLARA, Cuba-- Para llegar al barrio El condado, a las afueras de Santa Clara hay una buena caminata. A no ser que uno se acerque en carretón.

A lo largo del recorrido, unos viajeros bajan y otros se van aprentando en los banquillos a ambos lados del vehículo tirado por un sólo caballo, o mula, según las posibilidades del dueño. Junto a nuestra carreta, las bicicletas sortean una carrera de obstáculos humanos y algunas también toman pasajeros.

"Aquí nos bajamos", me indica Laura María Fernández una de mis acompañantes en mi experiencia de misión de puerta en puerta.

El recorrido a pie, por un camino polvoriento, conduce al barrio en el que encontramos a varios misioneros repartiendo folletos sobre la Virgen y anunciando la visita del Papa. Airán Negrín y Marta Rosa García son de distintas parroquias pero se conocieron aquí evangelizando y llevan dos años de novios. Aunque ya tiene cierta edad Agripina Rivero disfruta tocando a las puertas. Le acompañan niños y algunos jóvenes, dice que han formado la comunidad Emmanuel. Y como al día siguiente llega la Virgen a la Catedral, el grupo está reclutando a gente para que se les una.

"Nos reunimos a las 6 am para el Rosario y luego salimos para la catedral", va repitiendo Negrín por las casas.

La llegada de la Virgen a la Catedral marcó el fin de la misión . Antes recorrió toda la diócesis. En Fomento, un pueblecito rodeado de montañas, 10,000 personas pasaron ante la imagen. Angel Martínez es de allí y vio como todos querían ver y tocarla.También pasó la Virgen por Quemado de Güines y por la parroquia de Rancho Veloz y por Sierra Morena y Corralillo donde la recibieron masivamente en el parque, con niñas vestidas de blanco que ofrecían flores a su paso. El día de su fiesta, el ocho de septiembre la Virgen terminnó su estancia en Encrucijada y en la Misa de despedida cantó el coro que cantará para el Santo Padre.También lo hizo el día en que la Virgen regresó a la catedral y en la velada cultural ‘Noche Cubana’ que se celebró por la noche.

Pero la noche de víspera fue de intenso trabajo. El padre Arturo Gonzalez y un grupo de voluntarios trabajaron para decorar la fachada del templo .Y mientras lo hacían la gente se les acercaba a pedir carteles. "Este sí que es el Papa, este sí que tiene autoridad," decían.

Desde temprano del día siguiente empezó a congregarse la gente. El "padre obispo", que es como los católicos llaman a Mons. Fernando Prego, llegó con su sotana blanca. Y después llegó la imagen en un auto cerrado. Pero a la altura de la plaza la habían ido a esperar los jóvenes que no cesaron de cantar y ostentar las pancartas del Papa durante varias cuadras de recorrido.

Una lluvia de confeti artesano llenó el cielo cuando llegó la imagen, mientras las campanas no cesaban de repicar. Tuvo que pasar un buen rato para empezar el acto que se abrió con vivas a la Virgen y el himno nacional. Siguió el saludo del obispo y una sencilla catequesis. Entre canciones, el padre Arturo fue entrelazando unas letanías. "Cuando nos falta la fe, cuando las dificultades nos rodean, cuando nos sentimos cansados... Virgencita de la Caridad, ayúdanos."