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PINAR DEL
RIO, Cuba--En la opinión del
obispo de Pinar del Río, el
diálogo debe conducir a algo
esencial en las relaciones
Iglesia Estado en Cuba: "La
superación de la mentalidad y de
las estructuras de la etapa del
estado confesional ateo que hoy
subsisten ya sin sentido ni
eficacia."
Para
Mons. Siro González Bacallao,
"en Cuba es importante
superar prejuicios que no son
sólo rezagos de otros tiempos,
sino también experiencias
negativas que siguen
sucediéndose."
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Por eso
piensa que lo que podría llamarse una
'normalización' de las relaciones
Iglesia-Estado precisa unos pasos
previos:
Que se
entienda bien lo que es una política de
estado laico: un sistema que ni fomenta
,ni apoya, ni limita a ninguna religión.
Que esta
política haga sentir su influjo
bienhechor en otras estructuras y
ambientes estatales y se extienda fuera
de la Oficina de Asuntos Religiosos.
"De
esta manera no habría contradición
entre lo que se dice y lo que se hace y
aumentaría mucho la confianza mutua
necesaria para esa normalización."
Este
cambio de actitud tendría que hacerse
manifiesto en los centros de trabajo o de
estudio, señala. "La naturalidad
con que se trate a un cristiano es la
garantía para que las relaciones
mejoren."
Y no se
refiere a casos aislados que puedieran
ser fruto de la incapacidad de un
funcionario de bajo nivel, sino a
"líneas de trabajo y orientaciones
generales que etiquetan la labor de la
Iglesia o sus reuniones o el compromiso
social de los laicos como actividades mal
llamadas 'contrarrevolucionarias".
Esto, dice, no crea un ambiente favorable
a la normalización. "El clima de
sospecha y de control casi policial no se
corresponde con la definición misma de
estado laico." A CANTERO.
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