Monseñor Adolfo Rodríguez Herrera, tuvo un en cuentro con
los diferentes líderes religiosos en Toledo, España enelque afrontó los efectos de la
visita del Papa a Cuba, el reto que ha significado para el gobierno de Fidel y el impulso
que ha dado a loscatólicos. Dijo que la visiata de Juan Pablo II no sólo ha significado
un reto para el gobierno de Fidel Castro, sino que ha servido para presentar grandes
alternativas a la Iglesia católica en el país caribeño.
Monseñor Rodríguez, fue el último obispo ordenado por el Papa Juan XXIII y el padre
conciliar más joven del Vaticano II.
«Yo creo que ha sido una advertencia y un reto muy serio para la Iglesia cubana
--explicó--, pero también para un sistema, por todos conocido, que ha querido buscar la
evolución del hombre, la creación del hombre nuevo, por los caminos extraños del
ateísmo."
Durante una entrevista para RadioSantaMaria aclaró que la visita es un aviso que viene
de parte de Dios a la Iglesia para que afronte sus nuevos retos, así como paralos que
rigen los destinos de ese pueblo».
El obispo de Camagüey, de 74 años de edad, explicó asimismo que el viaje papal
sobrepasó todas las previsiones hechas por el episcopado cubano. Sobre todo, teniendo en
cuenta las dificultades que experimenta la Iglesia local y que se deben particularmente a
la falta de sacerdotes, escasez y situación deplorable de los templos, y ausencia de
formación religiosa en el pueblo cubano.
No obstante, para monseñor Rodríguez Herrera, hay un elemento que explica la
extraordinaria acogida que el pueblo cubano dispensó al Santo Padre: «nos reveló algo
que intuíamos, pero que no habíamos tocado: el pueblo cubano quizá no es católico,
pero sí "catolizable", quizá no es religioso, pero sí
"religiosizable"».