Amnistía para indocumentados
Pide el Papa a las naciones este
gesto de reconciliación para el año 2000
VATICANO (CNS)- Juan Pablo II ha hecho un llamado a las naciones para que concedan
amnistía a los inmigrantes indocumentados que residen dentro de sus fronteras como un
gesto concreto de justicia y perdón durante el año 2.000
"Sería un gesto significativo, si la dimensión de reconciliación del Jubileo
encontrase su expresión en una forma de normalización para el gran grupo de inmigrantes,
que más que otros, sufren el drama de la incertidumbre y la precariedadlos
idocumentados," dijo el Papa.
Su sugerencia es parte de un discurso del 9 de octubre al Consejo Mundial de Pastoral
para los Inmigrantes y Refugiados organizado por el Vaticano.
Más de 470 participantes de 103 países estuvieron presentes, de ellos, 43 de los
Estados Unidos, incluído el obispo auxiliar Thomas Wenski de Miami.
El Papa dijo que existe un sentido de alarma a nivel mundial,por la tendencia a cerrar
las fronteras y establecer controles más rígidos. Al mismo tiempo que no parece que las
condiciones que motivan la emigración hayan mejorado a nivel mundial.
"Es oportuno repetir en este contexto que es un derecho primordial para todos el
vivir en el propio país." Y añadió que este derecho pierde sentido si el propio
país está lleno de conflictos internos, guerra, un sistema injusto de gobierno, desigual
distribución de los recursos, políticas agrónomas inefectivas, industrialización
irracional y corrupción.
"Para corregir estas situaciones, es indispensable promover undesarrollo
económico balanceado, vencer las desigualdades sociales, promover el respeto por la
persona humana y el adecuado funcionamiento de las estructuras democráticas", dijo.
A nivel internacional y multinacional, dijo, es preciso tomar acción para impedir que
las grandes empresas de países ricos exploten la mano de obra barata de los países del
Tercer mundo.
Con fuertes restricciones sobre la inmigración y con fábricas en el extranjero,
" los países industrializados han encontrado la manera de aprovecharse de la mano de
obra barata sin tener que soportar la carga de la presencia de los inmigrantes", dijo
el Papa.
"Está claro qe este sistema es inaceptable: de hecho, en él, la dimensión
humana del trabajo es practicamente ignorada," dijo el Papa.
"Cuando los países cierran sus fronteras,dijo, "la mera denuncia del racismo
y de la xenofoia no es suficiente."
Los católicos tienen la obligación de presionar a sus legisladores para que respeten
los derechos de los emigrantes al tiempo que darles la bienvenida y la asistencia que
necesitan, señaló el Pontífice.