Queridos amigos:
Octubre es el mes de la Herencia Hispana, un momento apropiado para recordar que todos
nosotros somos descendientes de inmigrantes.
A pesar de que la palabra "multi-culturalismo" ha sido inventada
recientemente, el hecho es que una variedad de culturas siempre han sido parte de nuestro
país.
Por más de 400 años, la gente ha llegado desde diferentes naciones: Los españoles
fundaron San Agustín en 1565; un grupo de colonizadores británicos se establecieron en
Jamestown en 1607; los franceses y los españoles pelearon en Nueva Orleans mucho antes
que los británicos oficializaran su reclamo; los esclavos africanos influyeron en la
cultura del sur, California y el Suroeste de Estados Unidos tienen una influencia hispana
significativa; los holandeses, los alemanes, los polacos, los irlandeses y los italianos
han desempeñado un importante papel en la historia de Nueva York y sus alrededores, sin
mencionar partes de Pensilvania y el oeste medio.
Nosotros no tenemos una cultura americana en el mismo sentido que los franceses e
italianos la tienen. París y Roma tiene una historia de 2000 años atrás, y la gran
mayoría de los residentes de estas ciudades son descendientes de sus primeros pobladores.
La cultura americana es una mezcla de todas las tradiciones, comidas, y antecedentes
culturales de los que han llegado hasta estas tierras desde cualquier otro lugar.
Durante algún tiempo nos hemos referido a nosotros mismos como un "melting
pot", una mezcla de cinco o seis ingredientes que dan como resultado un plato
totalmente nuevo.
Esa imagen no es una reflexión apropiada de la realidad norteamericana, ni de lo que
la iglesia Católica nos enseña sobre el multi-culturalismo.
Hay una sola iglesia Católica, pero sus fieles expresan su fe de múltiples formas. La
misa puede ser celebrada a través de diferentes ritos, y en tantas lenguas como personas
existen, con todas la diferencias culturales que suponen.
El ser un americano debería ser una experiencia similar. Lo americano puede tener su
expresión dentro y a través de diferentes culturas. ¿Son los perritos calientes
americanos? ¿la pizza? ¿las papas fritas? ¿los tacos? Sin embargo, son la selección de
comida rápida para muchos de nosotros, y dejan cada año millones de dólares de ganancia
a las compañías americanas.
Muchos nos olvidamos que nuestros antecesores vinieron desde otros países. Las
tradiciones familiares que mantenemos y que consideramos parte de nuestra identidad
cultural, son expresiones reales de la forma de vivir y de costumbres que en su mayoría,
son de origen europeo.
La cuestion es que nuestros inmigrantes no llegan de Europa, sino de América Latina,
el Caribe y el Oriente. Sus costumbres, comidas, lenguas, y sus culturas nos parecen
ajenas a las que nuestros antepasados nos dejaron. Lo mismo debió haber sucedido cuando
ellos se instalaron en esta nación.
Sí la Estatua de la Libertad es el símbolo de nuestro país, entonces debemos ser una
nación que da la bienvenida, sin importarnos de donde viene la gente. Todos somos
americanos. Hay una sola forma de vida americana. Pero la forma de vida americana no debe
cerrarse a otras expresiones culturales. Nosotros en Miami sabemos eso más que nadie.
Reconozcamos que este es un reto que demanda de todos nosotros paciencia y caridad
cristiana. Y así como la iglesia Católica abre un espacio para celebrar realmente las
diferentes lenguas y culturas. En América también celebramos el día de San Patricio, de
Cólon, la fiesta de Martín Luther King, e incluso el Año Nuevo Chino.
En esto descansa la grandeza americana, un ejemplo brillante en todo el mundo.