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Buscar, escuchar, discernir…
La sabiduría que llevamo adentro

George Porta
Psicoterapeuta católico de Miami, licenciado en teología.

¿A quién ven realmente los demás en nosotros? ¿Cómo aflora en nuestro rostro nuestra vida interior? La vida no deja mucho espacio para meditar sobre preguntas fundamentales. El medio ambiente nos "divierte". Explorar nuestro interior pudiera ser,si se hace con humildad y confianza, una gran experiencia de conversión, de progreso interior.

La clave está precisamente en el balance, en dejar que la realidad externa nos interpele profundamente en todo aquello que tiene que ver con lo fundamental de la vida y en hacer que nuestra respuesta surja de nuestro interior.

Vivir ignorando nuestra voz interior, no solamente minimiza nuestra humanidad sino que la distorsiona. Todos tenemos la obligación fundamental de buscar, escuchar y discernir la experiencia desde la "sabiduría" que existe en nuestro interior.

Nuestro ser profundo se expresa tridimensionalmente: la voluntad, el afecto, y el entendimiento. En cada individuo ese "código" básico está personalizado y convertido en una especie de "dialecto" muy individual.

Los "valores" no se originan externamente. El entorno tiene un impacto, beneficioso o destructivo, sobre nuestros valores porque la vida sólo es posible en intercambio con el ambiente. Los valores proceden de lo más profundo del ser, son el signo de la misma acción creadora de Dios.

La palabra autonomía (del griego "autónomos") denota la capacidad de auto-gobernarse. Actuar responsablemente exige desarrollar un grado de autonomía. Y funcionar autónomamente exige un esfuerzo continuado de búsqueda no sólo multidimensional, sino también multi direccional, pues se dirige hacia cuatro direcciones: la belleza, la bondad, la verdad y la justicia.

La vida responsable o autónoma se vive como un proyecto que cada uno va descubriendo en su relación con los acontecimientos y las personas, incluido uno mismo, y a la luz de su propia vida interior

En el Antiguo Testamento Yahveh no quiso que los israelitas le representaran con imágenes. Y ver el rostro de Yahveh causaba la muerte. Quizá Dios quiere que aprendamos a mirarle en el rostro humano, y el primero es el nuestro.

Esa "epifania" de Dios-en-nosotros requiere que escuchemos desde el mayor silencio a la voz de Dios en nuestro interior y que la interpretemos en la clave de Jesucristo: humildad, astucia, mansedumbre de corazón, obediencia, disponibilidad y dulzura.