Edith A. García
La Voz Católica

MIAMI - En un rincón de un trailer, convertido en aula escolar, juegan en el piso un
grupo de niños. En otra esquina, la maestra les enseña a pintar, y otros sentados frente
a una mesa terminan con su tarea. Y a la hora de comer, este mismo trailer se transforma
en comedor.
Este arcoiris de sonrisas y nacionalidades, en su mayoría hispanos, día a día
construyen el futuro. Es el Centro Hispano Católico que durante 40 años ha ayudado a
nuestra comunidad. Ahora enfrenta un nuevo reto.
Después de casi cuarenta años de servicio a la comunidad de Miami, el Centro Hispano
Católico necesita la ayuda de los cientos de ex alumnos que han pasado por sus aulas,
así como de la comunidad en general, para construir un edificio nuevo y permanente.
"Es tiempo de que las 900.000 familias a las que ha servicio el centro durante
estos años contribuyan a levantar un edificio sólido y amplio. Si cada ex alumno
donaría la cantidad de cinco dólares, el edificio del Centro Hispano estaría casi
financiado", asegura Alicia Abreu, presidenta de la campaña de recolección de
Fondos de las Damas Auxiliares.
Actualmente el Centro Hispano está situado en la zona de Wynwood, en Miami, y ayuda a
más de 191 niños, en edades de 2 y 13 años. Y en lista de espera hay más de 60 niños.
Allí niños de todas las nacionalidades: nicaragüenses, puertorriqueños, mexicanos,
salvadoreños, hondureños, haitianos, cubanos y muchas más, reciben educación
preescolar y cuidados después de clases.
Los profesores tiene que hacer piruetas para poder dictar sus clases, ya que las aulas
sirven al mismo tiempo de comedor y dormitorio. "Nos hace falta más espacio. La
construcción del nuevo edificio es una gran necesidad. Los niños llegan a la siete de la
mañana y después del medio día necesitan tomar una siesta", señala Irma Retamar,
maestra puertorriqueña.
Los alimentos que reciben los niños son "bien balanceados", afirma la
hermana Suzanne Simons, asistente administrativa del Centro. "Muchos niños vienen de
hogares muy pobres y con muchos problemas". Razón por la que el Centro brinda a los
niños los tres tiempos de comida: desayuno, almuerzo y cena. "Si el niño no come
más después de que sale del centro no nos preocupa porque aquí ha recibido la cantidad
y calidad de alimentos que un preescolar necesita", señala Abreu.
Tanicha Johnson, de cuatro años, quien apenas tiene un mes en el centro, dice que le
gusta mucho la comida porque les dan "cosas ricas". Y lo que más le agrada es
arroz y pollo frito, pero además prefiere pintar y jugar con sus amigos.
Estefanía Verona, hondureña, está contenta porque le toca ayudar a la maestra a
limpiar las mesas que a la vez les sirven de escritorio y comedor y a repartir las
bandejas para que sus compañeros se sirvan la comida. El Centro no dispone de una cocina
o un comedor y cuando llueve tienen que cubrir la comida con plásticos y paraguas ya que
debe ser llevada a cada trailer.
Brenda Sánchez, hondureña, ha aprendido en la escuela a cepillarse los dientes, pero
"la línea es muy larga", sonríe. Su maestra explica que como existe un solo
baño en cada trailer, después de cada comida se arma el "show" ya que todos
quieren cepillarse los dientes al mismo tiempo.
Pero el problema del Centro Hispano Católico no es únicamente la urgencia por
construir un edificio sólido, permanente y amplio, sino que además este tiene un permiso
temporal para usar los seis trailers en los que actualmente funciona.
El tiempo se les viene encima porque si se vence el permiso de la ciudad de Miami
"tenemos que mover los trailers y ¿a dónde iremos a parar?", se pregunta una
de las maestras.
La cubana Marina Díaz, que hoy trabaja como asistente de maestra, fue voluntaria por
más de 15 años y hace apenas un año y medio empezó a formar parte del plantel.
Díaz dice que desde el momento que conoció el centro supo que ahí era donde debía
quedarse. Sus dos hijas crecieron y se formaron en el Centro Hispano y hoy que ya están
en la universidad van al centro a prestar su ayuda y recordar los momentos felices de su
niñez.
"El centro es todo para mi familia. Con los pocos recursos que dispone el centro
nosotros hacemos la diferencia en la vida de estos niños", señaló Díaz.
Para ayudar escriba al Centro Hispano Católico Building Fund, 144 NW 26 Street,
Miami, Florida, 33127. Tel. (305) 576-1923
BOX
Servicios Sociales desde 1959
En 1959 en Centro Hispano Católico fue el único organismo que brindaba servicios
sociales en español a los nuevos inmigrantes que llegaban a Miami, en su mayoría
refugiados cubanos, quienes no hablaban inglés, llegaban enfermos y no sabían a donde
recurrir en busca de ayuda.
El Centro Hispano fue la primera agencia hispana de la Arquidiócesis de Miami
"que asesoraba, brindaba atención médica y dental, cuidado de los niños, entregaba
alimentos, ropa, medicinas y hasta buscaba trabajo", dijo la hermana Simons.
El primer local el Centro Hispano funcionó en la parte posterior de la iglesia
católica de Gesu, en pleno centro de Miami. Y después de 23 años tuvieron que salir
porque el edificio se encontraba en malas condiciones y debía ser demolido.
Y hasta hace dos años funcionaban en un edificio de la ciudad de Miami, que pertenece
al Departamento de Incendios, ubicado en la 27 avenida del noroeste. Y para el año 1982,
el centro suspendió los servicios de ayuda médica y dental porque el condado comenzó a
crear centros médicos públicos.
La ayuda está presente de múltiples formas. Y es precisamente de las familias que de
una u otra forma han pasado por el Centro Hispano. Edith A. García.