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Compasión para los refugiados
pide el Vaticano a la ONU

Temen por su trabajo
Con una marcha en protesta a una propuesta de ley que permitiría la mano de obra extranjera en los campos, representantes de la Asociación Campesina de Orange County, viajaron desde Apopka, en el centro del Estado, a Miami. Tirso Moreno y sus compañeros piden que en lugar de traer "braceros" de México, se normalice la documentación de quienes llevan y años laborando los campos.
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GINEBRA (ZENIT).- El mundo necesita mostrar más compasión hacia los refugiados, señaló el arzobispo Giuseppe Bertello, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas.

"Desgraciadamente el paso de declaraciones de principios a programas de accieon concretos no siempre es fácil", aclaró. "Es en este terreno en el que la comunidad internacional está llamada a juar un papel decisivo y a poner a prueba la solidaridad, ayudando a quienes realmente lo necesitan.

El obispo dijo que los refugiados con frecuencia huyen a lugares que no tienen los recursos para acomodarles.

Una asistencia apropiada y rápida por parte de la comunidad internacional puede hacer menos difíciles las consecuencias de la acogida a los emigrantes y prevenir otras todavía más dramáticas, puntualizó. "Muchos refugiados no podrán regresar a sus países y su condición d prófugos se convertirá en una forma permanente de vida", explicó el Arzobispo en la reunión del Comité Ejecutivo del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

El obispo puso de relieve que y pidió, en nombre de la Santa Sede, una solución urgente para esta categoría de personas, pues "su calidad de vida cultural, espiritual, económica se ve tan comprometida como su seguridad". Además, el prelado denunció que estos refugiados permanentes corren el riesgo de ser manipulados políticamente.

El representante vaticano se hizo portavoz de la preocupación de la Santa Sede por las tendencias que se experimentan en algunos países (como es el caso de Europa y Estados Unidos) y que buscan restringir el ingreso de quienes piden el asilo, así como la concesión del estatuto de refugiados.

Estas medidas implican controles mayores de las fronteras y limitación de los visados, expulsión de los que entran ilegalmente, etc.

Reconociendo las "prerrogativas soberanas de cada Estado", monseñor Bertello explicó que estas medidas "parecen reflejar más bien la voluntad de protegerse de los refugiados en vez de proteger a los refugiados".

Tras pedir que se garantice lo más posible la unidad familiar de los prófugos, el obispo concluyó asegurando que "la disponibilidad de los países de acogida depende mucho de la disponibilidad de la comunidad internacional para compartir los gastos".

Dijo que la Iglesia ha hecho de la solidaridad hacia los refugiados un aspecto centrl de su doctrina social.