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No más holocausto
Solicita el Papa al canonizar a la hebrea y monja carmelita Edith Stein

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CIUDAD DEL VATICANO (CNS) - Mientras se honra a Edith Stein como santa católica, la iglesia nunca debe olvidar a los millones de sus hermanos judíos que murieron junto a ella en los campos Nazis, dijo el Papa Juan Pablo II.

En una misa celebrada el 11 de octubre en la plaza de San Pedro, el Papa canonizó a la monja Carmelita, quien creció como judía, a los 30 años se convirtió al catolicismo, y 14 años después entró al monasterio con el nombre de Teresa Benedicta de la Cruz.

Deportada por los Nazis de Los Países Bajos, donde ella y su hermana estaban refugiadas, Stein murió el 9 de agosto de 1942 en la cámara de gas en Auschwitz.

Cada año el 9 de agosto, el Papa señaló, los católicos deben recordar el Holocausto, "ese plan salvaje que terminó con la vida de millones de hermanas y hermanos judíos".

"Nunca debe repetirse una iniciativa criminal similar en contra de cualquier grupo étnico, persona o raza en ningún lugar de la tierra", dijo el Papa.

A lo largo de su homilía, el Papa recalcó las raíces judías de Santa Stein y rezó para que su testimonio sirva "para hacer más sólido el puente de mutuo entendimiento entre Judíos y Cristianos".

A pesar de que las objeciones de su canonización no fueron tantas como las de su beatificación en 1987, algunos líderes judíos continuaron insistiendo que Stein fue asesinada por ser judía.

El Papa Juan Pablo dijo que ella ha sido honrada "solemnemente ante el mundo entero como santa a esta eminente hija de Israel y fiel hija de la iglesia".

"Por ser judía, Edith Stein fue deportada con su hermana Rosa y otros judíos al campo de concentración de Auschwirz donde, juntos, fueron encontrados muertos en la cámara de gas", señaló el pontífice.

Stein se negó a recibir ayuda para evitar su deportación porque era monja. "¿Acaso no hay justicia en el hecho de que no me aprovecho de mi bautizo? Si no puedo compartir el destino de mis hermanas y hermanos mi vida queda, en cierto sentido, destruida".

Cientos de cardenales, obispos y sacerdotes celebraron la misa, incluyendo el padre melkita Emmanuel Charles McCarthy, padre de la joven estadounidense, cuya curación fue aceptada como el milagro necesario para canonizar a Stein.

Teresia Benedicta, nombre que el padre McCarthy y su esposa le pusieron en honor de la Santa Stein, tenía dos años cuando ingirió una dosis mortal de Tylenol. Cuando su hígado inflamado dejó de trabajar, sus padres, familiares y amigos comenzaron a rezar a Stein. Los doctores dijeron que no se encontró explicación natural o médica para que su hígado volviera a funcionar

En su homilía el Papa resaltó la labor de Stein como filósofa. "Dejando de lado su fe judía, Stein fue en busca de lo que ella pensó era la libertad y la verdad", dijo el Papa.

"De hecho, Stein descubrió que la verdad tiene un nombre, Cristo Jesús, y desde ese momento el Mundo de la Encarnación fue todo para ella", manifestó el pontífice.

Durante la conferencia internacional realizada del 7 al 9 de octubre sobre el trabajo de Stein, el superior de los Carmelitas Descalzos, Camilo Maccise, dijo que la muerte de Stein es un signo que "en medio del absurdo y la debilidad humana, Dios está presente y próximo, el sufre con nosotros, el nos ayuda a llevar el peso de la cruz en la oscuridad de la noche; y el nos permite hablar sobre El y ser testigos de su presencia en el corazón de las personas y el mundo".