| Después del Huracán,
manos solidarias
La comunidad del sur de la Florida se une a las
víctimas en el Caribe y los Cayos
Araceli M. Cantero
La Voz Católica |
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MIAMI--Después del huracán, no llegó la calma. Una nueva tormenta de
solidaridad puso en acción los esfuerzos de ayuda a los daminificados en el Caribe y los
Cayos de la Florida, llevando toneladas de comida y de amor para la población en las
zonas afectadas.
En el medio de esta tormenta de amor y coordinando los esfuerzos han estado las
agencias de la Iglesia, Caridades Católicas y Catholic Relief Services .
"Hemos recibido más de medio millón de toneladas en donativos." Dijo Peter
Coats, de la Oficina de Caridades Católicas, que coordina los esfuerzos de ayuda.
Coats señaló que el pasado 13 de octubre salieron dos vuelos con ayuda humanitaria
para Haití y República Dominicana con una carga de 3,000 y 6,000 libras en alimentos
respectivamente. Otros dos vuelos semejantes salieron el pasado 8 de octubre con carne,
pescado y vegetales enlatados para Haití y con arroz y frijoles para Republica
Dominicana. La compañia aérea American Airlines ha ofrecido el transporte gratis hasta
finales de mes y; realizará dos vuelos por semana con ayuda. También Royal Caribbean y
la compañía Antillian Marine Shipping colaboran gratuitamente en los envíos a
República Dominicana y en Haití a Cape Haitien y Gonaive.
Todo se prepara en un almacén cercano al aeropuerto, cedido gratuitamente por el
Condado Miami-Dade, al que diariamente llegan los camiones con los donativos.
"La ropa y la comida se clasifica según los pedidos de cada país," indica
Bruce Netter que dirige los Servicios de Emergencia de Caridades Católicas, Miami.
Antes de la llegada de Georges, Netter y el equipo de Caritas ya tenían hecho su plan
de emergencia. Se desplazaron a la zona de los Cayos con generadores eléctricos y con
personal de la Arquidiócesis para evaluar los daños.
También lo hizo el arzobispo John C. Favalora. Durante todo un día viajó para ir
visitando las cuatro parroquias de los Cayos, hablar con la gente y apoyar a los
sacerdotes.
"Encontré las cosas mejor de lo que esperaba," señaló. "No se notaba
casi nada hasta después de Cayo Maratón."
La Arquidiócesis tiene cuatro parroquias en los cayos. La comunidad más afectada fue
en Big Pine Key, en donde muchos residentes perdieron sus casas sobre ruedas,
y donde todos quedaron sin electricidad.
"La parroquia de San Peter era el centro de la actividd cuando llegamos,"
dijo el Arzobispo. Y en medio de todo ello estaba el parroco , padre Tony Mullane, a quien
los fieles le habían dado las llaves de sus casas evacuadas, para que pudiera recoger la
comida y no se echara a perder.
" Con esa comida el padre Mullane abrió el comedor para todos," dijo el
Arzobispo. En una semana la parroquia alimentó a 10.000 personas.
Aunque había salido de Miami temprano, el Arzobispo no llegó hasta Cayo Hueso hasta
el anochecer. En cada lugar no sólo oró con la gente, sino que "pude constatar su
gratitud por la ayuda de la Iglesia y su preocupación por los más afectados por el
huracán." Mons. Favalora dijo que "a veces es una tragedia la que logra
despertar los mejores sentimientos de ayuda y solidaridad."

Tres semanas después del huracán los esfuerzos de ayuda continúan.
Desde el paso de Georges por el Caribe, informes en la prensa han resaltado las
deficiencias en las operaciones de ayuda por parte de los gobiernos en las zonas
afectadas. También las contradicciones en cuanto al número de víctimas. El gobierno de
República Dominicana ha señalado que han sido 283 muertos y 74 desaparecidos, pero otras
organizaciones, incluída la Iglesia habla de más de 1,000. Las víctimas no son por el
huracán sino por los desbordamientos de los ríos en San Juan de la Maguana y las presas
de Sabaneta y Sabana Yegua. En días recientes se encontraron fosas comunes con víctimas
del huracán.
En Haití resulta díficil contar las víctimas y aunque el gobierno ha reportado un
centenar, la cruz roja internacional dice que nunca se sabrá porque no tienen medios para
aquilatar la perdida en vida humana ni en las cosechas. En Cuba las zonas más afectadas
fueron Matanzas y Oriente aunque el agua fue una bendición para las presas ya secas.
Por su parte las agencias de la Iglesia siguen coordinando los esfuerzos. Próximamente
un contenedor con agua, ropa y útiles domésticos partirá hacia Haití a través de la
organización Católica Alimento para los Pobres ( Food for the Poor) que lleva años
ayudando a la zona.
"Queremos hacernos presentes en nuestra diócesis hermana," dijo Alicia
Marill, fundadora de la organización católica Amor en Acción, horas antes de salir para
Haití. Con ella y una carga de medicinas, viajaron Paul y Camila Grifith de la parroquia
de San Luis, John Duffy de St. John Neuman y el jóven Tony Gonzalez de Amor en Acción.
Marill, que hace 18 años colabora con la Iglesia en Port au Paix dijo que "allí
parece que ha pasado un huracán todos los días. Más aún ahora en el noroeste costero
por donde pasó el ojo del huracán Georges."
Dijo que el grupo traerá fotografías "y podremos ser voz de aquella gente."
Y expresó que gracias a la presencia en Puerto Paz de Catholic Relief Services, la
agencia de ayuda de la Iglesia de Estados Unidos, la ayuda puede llegar al pueblo, porque
tienen las estructuras para hacerlo. En Puerto Principe, dijo " a veces el gobierno
demora mucho en dar los permisos."
"Trabajamos directamente con las agencias de la Iglesia," dijo Coats en
Miami. "No hay interferencias de los gobiernos," dijo. " Se trata de una
ayuda de Iglesia a Iglesia."
Coats señala que la experiencia de Caritas y su eficiencia en proyectos anteriores fue
lo que motivó al alcalde del Condado Miami-Dade, Alex Penelas, a pedirle a Caridades
Católicas coordinar los esfuerzos del Condado. Miles de personas llevaron sus donativos a
las estaciones de bomberos y todo se ha ido llevando al almacen que cedió el Condado.
Existen otros esfuerzos privados o de grupo y la ayuda de corporaciones como Publix,
Sedano, San Vicente de Paul

"Pero la ayuda aún hace falta," dice Coats. Se necesita leche en polvo,
arroz, frijoles, aceite, útiles de limpieza y de higiene personal y dinero . También la
ayuda de voluntarios para clasificar la ropa y la comida. Los cheques pueden hacerse a
nombre de Caritas o Catholic Charities, 9401 Biscayne Blv. Miami FL 33138. El almacén de
recogida para donativos y la ayuda voluntaria está en 3201 NW 67 Ave. Miami. Para
más información (305)338-6337