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Premiada labor periodística

La UCIP reconoce la labor de las publicaciones católicas en Cuba

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

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Premiada labor periódistica

MIAMI— La Medalla de Oro otorgada por la UCIP a la revista de la Arquidiócesis de La Habana es un reconocimiento a la labor periodística de todas las diócesis de Cuba, señaló Orlando Márquez a su paso por Miami.

A su regreso de Paris, en donde la revista Palabra Nueva, que él dirige, recibió en septiembre el reconocimiento de la Unión Católica Internacional de Prensa, el arquitecto cubano se apresuró a señalar que se trata de "un premio símbolico que abarca muchos esfuerzos."

Es algo que también afirmó el cardenal Jaime Ortega y Alamino en Paris, durante la entrega del premio.

"Quiero agradecer el estímulo que significa para cada una de nuestras publicaciones diocesanas," dijo ante periodistas católicos del mundo entero. Resaltó que el premio ponía en evidencia "el esfuerzo de tantos colaboradores anónimos en la tarea difícil de encarnar la palabra iluminadora del Evangelio y difundir las enseñanzas de la Iglesia en la nación cubana." (Más sobre su discurso en el recuadro).

Palabra Nueva fue iniciada hace seis años. Como el resto de las revistas católicas, unas 20 en toda la Isla, se produce en fotocopiadora y su paginación se hace a mano, "porque nuestros equipos no pueden hacerlo mecánicamente," dijo Márquez.

La revista de la Arquidiócesis de la Habana es la de más tirada y la única con una frecuencia mensual. La Revista Vitral, del Centro Cívico Cultural de la Diócesis de Pinar del Río es trimestral con una tirada de 3.000 ejemplares y Palabra Nueva es mensual y su tirada de 48 páginas es de 10,000 ejemplares. Sólo la producción lleva más de tres semanas gracias a la ayuda de voluntarias que hacen el paginado y presillado a mano," dijo Márquez.

La revista se reparte a través de los templos y "la gente la pide con avidez". Para Márquez "habernos mantenido durante siete años ha sido y es un esfuerzo tremendo." Sobre todo por la falta de recursos humanos. "No es fácil encontrar un periodista católico que ejerza y quiera colaborar," dice. Tradicionalmente en Cuba, a los católicos no se les ha permitido acceder a esos estudios.

De hecho el mismo Márquez estudió arquitectura. Pero cuando empezó a trabajar para la Arquidiócesis de La Habana en 1991, al frente de las comunicaciones, estaba convencido de que la Iglesia necesitaba un espacio "para dejar oir su voz". Desde entonces ha tenido claro que la publicación ha de ofrecerle a la gente respuestas que no encuentran en los medios oficiales. Y además señala que hay muchas cosas de la sociedad cubana sobre las que la Iglesia tiene una palabra que ofrecer. Por eso la revista no se limita al tema estrictamente religioso. En sus páginas se encuentran secciones de religión, economía, cultura y cine, ciencia, deportes y noticias de la Iglesia en general.

El mismo Márquez aborda en cada edición un tema de fondo, "algún tópico social de transformación de la sociedad cubana, de valores, o de la realidad eclesial," explica.

La revista va teniendo audiencia y se pasa de mano en mano . Los grupos culturales, como el Ballet Nacional, mandan su calendario de eventos para su publicación.

Márquez señala que las publicaciones de la Iglesia tocan temas sobre la sociedad civil pero aclara que " nunca se han sometido a la censura del gobierno." El afirma que "nunca he recibido ninguna queja directamente," auque sí ha escuchado que existen criterios diferentes. Recientemente el Instituto Cubano del Libro ha propuesto a la Iglesia inscribir sus publicaciones en el Registro Nacional de Publicaciones que incluye publicaciones estatales y algunas protestantes.

De hacerlo, las publicaciones tendrían la ventaja de poder distribuirse fuera de los templos. "Sería como un reconocimiento público," señala Márquez. "Pero el decreto que regula este registro incluye puntos que no compartimos. Parte de una concepción que para nada coincide con el enfoque eclesial. Tal y como está ahora no podemos aceptar."

Márquez reconoce que el gran reto para las revistas católicas en Cuba es continuar, sin el personal adecuado, sin los equipos, sin medios de transporte para poder informar… Pero añade que a pesar de todo, "con esta prensa vamos llegando al pueblo y la gente va conociendo el pensamiento de la Iglesia más allá de las homilias. Estas publicaciones han servido para poner a la Iglesia en contacto con la sociedad. "