WASHINGTON (CNS)-- Dos casos pendientes en
la corte están levantando preguntas sobre una práctica legal bien establecida en la
sociedad: que los padres son los que mejor pueden hacer decisiones por sus hijos menores.
En la Florida está el caso de Elián González. El tío abuelo del muchacho cubano
encontrado por unos pescadores en las costas de Fort Lauderdale en el día de Acción de
Gracias, trata de conseguir la custodia del niño de 6 años, a pesar de que su padre
está vivo y al parecer deseoso de educar a su hijo en Cuba.
Al mismo tiempo la Corte Suprema contempla el caso de Jennifer y Gary Troxel, que
pidieron el derecho a visitar a sus dos nietas. Pero Tommie Granville Wyn, cuyo esposo se
quitó la vida y esta casada de nuevo, trató de limitar el tiempo que sus dos hijas
podían pasar con sus abuelos paternos.
Una corte de Washington concedió visitas regulares, pero la corte suprema estatal
revocó la decisión, afirmando que la ley que permite a un juez contradecir los deseos de
un padre competente era inconstitucional.
En los argumento orales del caso Troxel, el pasado 12 de enero, los jueces estatales se
mostraron preocupados por la amplitud de la ley que pudiera permitir petición de visitas
de parientes lejanos o cualquiera, en contra de los deseos de los padres.
El juez Antonin Scalia comentó que existen muchos casos en que el mejor interés de
los hijos puede se que no sean educados por sus padres, "pero los padres tienen
derechos."
Cuando hay una disputa entre los padres, la corte decide el caso mirando cual es el
mejor interés del niño, explicó Scalia. "Pero cuando la disputa es entre los
padres y otras personas, lo que cuenta es lo que quieren los padres".
Todos los Estados tienen alguna ley que permita a abuelos o parientes cercanos la
visita a los niños. Pero sólo un puñado de estatutos son semejantes a los de Washington
otorgando a los jueces amplia discreción para ir por encima de la decisión de los padres
sobre quiénes pueden o no pueden ver a los niños y permitir a cualquiera cuestionar en
la corte la decisión de los padres al respecto.
La enseñanza católica así como la jurisprudencia constitucional en los Estados
Unidos se mantienen firmes al afirmar que los niños están mejor servidos por una
sociedad que da a los padres el control último sobre sus hijos menores," dijo el
jurista de la Universidad de Notre Dame Richard Garnett. Citó ejemplos equivocados de la
historia del país en que bien intencionados reformadores quería poner a los hijos de
inmigrantes alemanes en escuelas específicas "para así convertirlos en bueno
americanos, lo que sólo requería a sacarlos del control de sus padres."
Cualquiera que lleve a una corte la decisión de los padres, explica Diane Geraghy del
Centro de Leyes Infantiles en Loyola University en Chicago, "necesita una montaña de
pruebas" par a demostrar que los padres no están cualificados para hacer tal
decisión".
Gerahty y Garnett ven semejanzas entre el caso Troxel y el de Elián González.
"En cada uno, son los padres quienes han de decidir lo que es el mejor interés de
niño", dijo Garnett.
Y aunque instintivamente él siente que el niño no debería volver a un país
comunista, Garnett se pone de parte de la autonomía paterna.
"La visión del padre es más importante que la de su tío", dice, aunque
reconoce que con las implicaciones políticas del caso, resulta difícil para cualquiera
en los Estados Unidos saber realmente lo que Juan González quiere para su hijo.
Y esto es precisamente lo que complica el caso de Elián. Porque además, sus parientes
en Miami señalan que nadie tiene en cuenta la decisión de su madre Isabel que perdió la
vida por lograr que su hijo alcanzara la libertad en los Estados Unidos..