JERUSALEN (ZENIT).- Del 20 al 26 de marzo tendrá lugar la soñada peregrinación
jubilar de Juan Pablo II a Tierra Santa. El Santo Padre visitará Jordania, Israel, y el
territorio autónomo palestino.
El anuncio fue dado contemporáneamente el 12 de enero en el Vaticano, en Jerusalén,
en Ammán, y en Belén.
En Jordania, el pontífice visitará el monasterio del Monte Nebo, desde el que Moisés
pudo ver la Tierra Prometida. Después celebrará la Misa en el Estado de Ammán.
Sucesivamente Juan Pablo II presidirá celebraciones eucarísticas en Belén; en el
Cenáculo de Jerusalén; en el Monte de las Bienaventuranzas, en Galilea; en la Basílica
de la Anunciación en Nazaret y en el Santo Sepulcro de Jerusalén. Asimismo, tendrá un
encuentro ecuménico con los líderes de las Iglesias cristianas de Tierra Santa.
El Papa visitará además el Muro Occidental de la explanada del Templo de Jerusalén,
obra de Herodes, así como la mezquita de El Aqsa para saludar tanto a las autoridades
religiosas del hebraísmo como del Islam.
A lo largo de su visita, el Papa se encontrará con el rey de Jordania, con el
presidente del Estado de Israel, el presidente de la Autoridad palestina y el primer
ministro de Israel.
Al presentar esta visita del Papa en una rueda de prensa concedida en Jerusalén, el
patriarca latino, Michel Sabbah, destacó el carácter religioso y espiritual del viaje.
Es la segunda visita que realiza un Papa a Tierra Santa. La primera fue emprendida en 1964
por Pablo VI. Pero el patriarca constató que existen muchas diferencias entre aquella
visita y la que emprenderá ahora el Papa Wojtyla. Su Beatitud Sabbah recordó que en esa
época Jordania ejercía su soberanía sobre Jerusalén y los territorios ocupados (west
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