PARIS, (ZENIT).-
Desde el 6 de enero en el botiquín de las escuelas de Francia se puede encontrar, junto a
las aspirinas, la "píldora del día después" o "píldora abortiva".
La medida, que fue tomada a finales de noviembre pasado por el Ministerio de Educación,
ha entrado en vigor al ser publicada por el Boletín Oficial de Educación Nacional.
El padre Stanislas Lalande, portavoz de la Conferencia Episcopal Francesa, ha resumido
la posición de la Iglesia con estas palabras: "La primera preocupación tiene que
ser la salud moral de los jóvenes. Crear la ilusión de que los comportamientos
irresponsables pueden resolverse con fáciles remedios significa engañar a los jóvenes y
obstaculizar la auténtica educación.
Con la nueva medida, la enfermera de las escuelas puede distribuir directamente la
píldora a las muchachas que se encuentran "en graves dificultades", sin tener
que informar a la familia. El Ministerio de Educación considera que con esta medida se
puede evitar 10 mil embarazos no deseados entre las adolescentes, muchos de los cuales
terminan en aborto (6.700 en 1998 según las estadísticas oficiales).
En Francia, la píldora abortiva se vende en las farmacias desde el mes de junio pasado
y es el único país que la distribuye en las escuelas. Entre las instituciones que se
oponen a la medida, destaca una de las principales asociaciones de padres de familia de
escuelas públicas, la PEEP. Según esta organización, "el recurso fácil a la
píldora hace superficiales las relaciones entre los adolescentes y quita responsabilidad
a las familias", ya de por sí sumamente ausentes en el proceso de formación y
educación de sus hijos.