Ana La Llave
La Voz Católica
MIAMI Gladys y Miguel Miguel una vez más se jurarán amor eterno como lo
hicieron en Madruga, Cuba hace 50 años.
"Para que un matrimonio sea feliz es verdaderamente importante que las personas se
quieran, se respeten y se toleren", dice Miguel.
Ambos participarán en la misa de la Arquidiócesis de Miami en honor a los
aniversarios de bodas de plata y oro, el 11 de marzo en la catedral de Sta. María.
Miguel y Gladys se conocieron desde muy jóvenes, en su pueblo natal.
"Supe que, aparte de su belleza física, ella era muy hacendosa, estudiosa y
religiosa", recuerda Miguel, aunque Gladys, riéndose, afirma que fueron sus piernas
las que lo enamoraron.
Algo que resalta en ambos es su fe y el deseo de tener a Dios presente en sus vidas.
Dicen que es algo que ayuda en la vida matrimonial.
"No tenemos hijos porque así Dios lo quiso y Él es quien ayuda a las personas
que lo llevan en el corazón", dice Miguel. Gladys asegura que un matrimonio
católico es mucho más que una boda bonita en la iglesia. "Hay que realizar esa fe y
estar cerca de Dios, eso ayuda mucho", explica ella.
Cada año el Centro de Enriquecimiento Familiar de la Arquidiócesis de Miami organiza
varias celebraciones en honor al matrimonio. "Estas celebraciones se iniciaron con el
propósito de celebrar la efectividad del matrimonio," dijo Elaine Marrero-Syfert,
directora del ministerio para familias hispanas en el Centro de Enriquecimiento Familiar
de la Arquidiócesis de Miami. "Hay dos realidades acerca de la familia, se sufre
mucho cuando hay divorcio pero también se regocija cuando hay matrimonios
duraderos", añadió.
Como resultado de la aceptación de este evento por la comunidad, hace dos años se
añadió una tercera misa en el Condado de Monroe. Este año la Arquidiócesis está
haciendo un llamado especial a las parejas que desean renovar sus votos matrimoniales
durante este año jubilar.
Eduardo y Lisette Travieso, miembros de la parroquia de St. Dominic, también renovaran
sus votos matrimoniales de 25 años. El apellido de esta pareja le va como anillo al dedo,
porque su noviazgo tuvo algo de travesura.
Eduardo se enamoró de Lisette cuando ella tenía solamente 14 años de edad. Sus
padres pusieron el grito en el cielo. Para mostrar que sus intenciones eran serias, le
propuso matrimonio a los 3 meses cuando ella cumplió sus 15 años.
"Tuvimos que esperar dos años para casarnos porque era muy importante para mí
casarme por la Iglesia Católica, y el requisito era que tenía que haber cumplido los 17
años", explicó Lisette.
Se habían conocido en el negocio de fotografía del padre de Lisette y aunque para
entonces no le interesaba a Eduardo la fotografía, hoy es fotógrafo en el estudio de su
suegro Enrique Muñoz.
Ambos están de acuerdo que el secreto de un matrimonio feliz es que los dos tienen que
querer estar juntos, especialmente si como en su caso, también trabajan juntos. Hoy son
muy felices y tienen dos hijos adultos.
Dicen que el amor llega cuando menos uno se lo espera. Así fue en el caso de la pareja
Carmen Fontánez y Jack Gibson, miembros de la iglesia Little Flower, quienes se ríen al
recordar que se conocieron en un lavandería.
La pareja se siente orgullosa de haber mantenido su compromiso durante 25 años. Y esto
a pesar de que ella es de la República Dominicana y él es angloamericano. Ella dice que
a pesar de las diferencias culturales todo es posible. Aunque añade que "se necesita
mucha paciencia y los dos tienen que estar dispuestos a dar".
Además de las misas de aniversarios, el Centro de Enriquecimiento Familiar de la
Arquidiócesis de Miami ofrecerá varios retiros matrimoniales durante este año jubilar.
Para más información llame al (305) 762-1140.