Hace unas semanas pedí, tanto a nuestra comunidad católica como a
otras, que rezaran para que la inspiración divina guiara la resolución del caso de
Elián González. La naturaleza tan complicada de esta situación me llevó a hacerlo
así. Si hubiera sido sencilla, ya se hubiera resuelto hace tiempo. Por el contrario, es
bastante compleja.
Uno pudiera presentar un caso muy convincente basándose en la ley natural y en los
sólidos principios morales de que un niño debe estar con sus padres. Uno también
pudiera argumentar, con igual convicción, que la v ida sin libertad y sin otros derechos
humanos básicos no es el ambiente a decuado para criar a un niño. En efecto, las
personas se han pronunciado en favor o en contra de cada opción . Sin embargo, después
de haber escuchado todos los argumentos, la determinación final de este caso está en las
manos de las leyes de nuestro país. El sistema judicial será el que escuche el caso de
Elián González. Así es como funciona nuestro país. Es parte de nuestro proceso
democrático .
Sin embargo, cuando se dicte el fallo final, no importa la opinión que se tenga, la
decisión ha de cumplirse. Pedí que todos nos uniéramos en oración por dos razones:
primeramente, en casos complejos como éste las cosas no aparecen nunca en blanco y n
egro. Nos gustaría que así fuera; pudiéramos sentirnos fuertemente motivados de una
manera u otra; pudiéramos estar de un lado o del otro, pero en este caso hay muchísimos
factores complejos que diariamente toman nuevos giros. La inspiración divina es lo que
todos tenemos que buscar. En segundo lugar, tenemos que orar por todos aquellos que
estarán involucrados en tomar esa onerosa decisión que conlleva serias consecuencias
para el niño y para su familia de aquí y de Cuba, así como para sus resp ectivas
comunidades.
Es similar al reto que el Rey Salomón enfrentó cuando las dos madres reclamaban al
mismo hijo. La reconocida sabiduría de Salomón en la solución del caso fue el don que
él le había pedido al Señor al comienzo de su reinado. Nosotros también debemos buscar
la sabiduría del Señor y colocar el caso de Elián y su resolución final en las manos
de nuestro Dios providente. Nuestra fe nos enseña la sabiduría sencilla y práctica de
que Dios en verdad cuida de nosotros. A medida que este caso se acerca a su final, las
oraciones de todos los cre yentes serán la preparación adecuada para recibir la
decisión final de las cortes. Ya sea que el niño regrese a Cuba o permanezca aquí, en
cualquiera de los casos, ha de haber mucha reflexión, oración y discernimiento por parte
de todos los involucrados. Si Elián se queda, ¿se comportará la comunidad de manera que
el niño pueda vivir una vida normal? ¿Le proporcionarán los medios de comunicación la
libertad que se merece y por la cual muchos han luchado? Si tiene que ser devuelto,
¿aceptará esta comunidad la decisión, confiando que la mano de Dios está guiando el
caso? ¿Se conducirá esta com unidad con la dignidad y el respeto propios de un pueblo
cuyos cimientos y libertades están basados en la ley? Las respuestas a estas preguntas no
se pueden encontrar en los libros. Han de encontrarse mediante la oración a Dios cuya
sabiduría sobrepasa todo conocimiento humano y cuya Providencia cuida de cada individuo
en cada circunstancia, aún de los pajarillos del aire y los lirios del campo. Mientras
esperamos la decisión de la cortes, la oración es la postura
apropiada para
nuestra comunidad. Este es el mejor consejo espiritual que puedo ofrecerles. Ahora es el
momento de prepararse. Ahora es el momento de orar.