Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI-- El cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana deploró los ataques a la
Iglesia en la prensa oficial cubana al informar sobre el proceso para regresar al niño
Elián Gonzáles a la Isla.
" He visto estos dos meses de movilización nacional por el retorno de Elián a
Cuba como una gran batalla bien organizada", dice el Cardenal al referirse a los
acontecimientos desde que el niño fuera rescatado del mar el pasado 25 de noviembre.
"Las pasiones de distinto género, con un alto contenido político, han envuelto
al niño en una enredada madeja de corrientes de opinión y procesos judiciales que
obstaculizan el cumplimiento del derecho", según el cual pronunció el Servicio de
Inmigración de Estados Unidos, al ordenar que el niño debe ser enviado a su país para
estar con su padre.
En un escrito publicado en el bolentín diocesano, Aquí la Iglesia, del 9 de
febrero, el Cardenal reitera la posición de la Iglesia cubana, manifestada el 8 de
diciembre, en la que la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba afirmó que que el caso
del niño Elián González debía resolverse según el derecho universalmente aceptado, es
decir, que el menor que ha perdido a uno de sus progenitores queda al cuidado del
progenitor sobreviviente.
"No hay ninguna razón de otro orden para privar, en este caso al padre del niño,
de la patria potestad, pues no hay incapacidad física, mental o moral que le impida al
poder ejercer su derecho".
El Cardenal afirma"que esta manera de pensar es la que sustento personalmente y es
invariable, pues está apoyada en la Doctrina de la Iglesia Católica, según la cual la
familia, por derecho natural, es anterior el Estado y ningún Estado puede entorpecer los
derechos de la familia con respecto a sus hijos. El derecho primordial de la crianza y
educación de los hijos es de sus padres". Al mismo tiempo señala que "el mismo
derecho prevé que los conflictos de familia deben tener un arreglo familiar" y por
tanto "la solución del caso del niño Elián González pasa por algún tipo de
acuerdo en el seno de la familia.
El escrito narra los esfuerzos por parte de la Iglesia para resolver el problema y las
intervenciones del cardenal Bernar Law de Boston. Elogia la labor humanitaria del Consejo
Nacional de las Iglesias al propiciar un encuentro de las abuelas de Elían con su nieto y
muestra desacuerdo con la postura de la religiosa dominica Jeanne OLaughlin,
presidenta de la Universidad de Barry, quien auspició el encuentro en su casa y después
se manifestó en favor de la permanencia del niño en los Estados Unidos.
Sus declaraciones posteriores "cargadas de subjetividad, fueron hechas según
observaciones insuficientes y son de orden sentimental" escribe el Cardenal.
"Estas argumentaciones no cuentan en el caso de un proceso legal aunque si tienen
peso en un tema donde fácilmente se excita la sensibilidad de la opinión pública, que
en estos casos, puede verse arrastrada por un río de sentimientos en muchas ocasiones
hábilmente explotados", dice.
Sin embargo el Cardenal deplora los insultos a la religiosa en los medios oficiales de
prensa.
"Se ha dicho de ella que es una monja que ha encarnado al demonio, se han
proferido otros insultos, alusiones, juegos de palabra y lo que es peor, parece despuntar
una generalización indebida que intenta atacar la actitud de la hermana mermando el
prestigio de la Iglesia Católica como institución.."
Pero al manifestar que no está de acuerdo con el proceder de la hermana O'Laughlin, el
Cardenal defiende que, "los errores se combaten con argumentos y no tratando de
destruir a las personas y a las instituciones".
El Arzobispo de la Habana pide a los fieles que tengan presente en sus oraciones
"a este niño, a su padre, a sus abuelas y demás familiares, así como a los que
tienen que ver con el futuro del menor; de modo que lo que es derecho del padre y del
niño, llegue a ser pronto una feliz realidad".
Durante un encuentro en La Habana con el Consejo de Iglesia de Illinois y Riardo
Alarcón, presidente de la Asamblea Popular cubana, el padre del muchacho Juan Miguel
González expresó que está dispuesto a viajar a los Estados Unidso a recoger a su hijo
pero no a compadecer ante la corte en el proceso judicial.
Aunque el Servicio de Inmigración determinó que el niño sea devuelto a Cuba, una
corte de Miami a ha apelado la decisión. Se espera una decisión del juez el 22 de
febrero.
Mientras tanto el Arzobispo de Miami, en su escritomensual en La Voz Católica, reitera
la importancia de orar por quienes han de decidir el caso y subraya que los Estados Unidos
se rigen por la ley y " cuando se dicte el fallo final, no importa la opinieon que se
tenga, la decisión hay que cumplirla".