PARIS, (ZENIT).- La población
francesa aumenta. Este es el resultado del último censo realizado en 1999. El año
pasado, Francia (segundo país europeo en número población, después de Alemania, con
58,7 millones de habitantes) ha registrado un balance positivo neto de 202.500 personas
más en relación al año anterior (los decesos fueron 546.600 y los nacimientos 744.100),
a los que hay añadir 50.000 residentes extranjeros, inmigrantes de diversos tipos.
Aquí en Francia los niños son bienvenidos y la natalidad está aumentando
regularmente desde hace cuatro años, tras el periodo negativo de 1992-1993.
El Instituto Nacional de Estadística y de Estudios Económicos, que ha publicado estos
resultados, subraya que las mujeres francesas, las más longevas de Europa, tienen una
media de 1,77 hijos, contra 1,75 de 1998 y 1,71 en los años precedentes. Es un récord de
fertilidad batido en Europa sólo por las irlandesas, que tienen casi dos hijos de media
(1,94). Las italianas y las españolas están en el vagón de cola del tren de la
natalidad en Europa y en el mundo.
Las madres francesas sin embargo son mayores. La edad media de la maternidad se ha
desplazado hacia los 29,3 años, un año más que hace una década. Este dato no influye
sobre la descendencia ya que el tiempo perdido se recupera y las mujeres de entre 40-45
años tienen una media de dos hijos.
Las francesas, que no rechazan el matrimonio, hasta el punto de que, en 1999, las
ceremonias nupciales han sido más numerosas que el año anterior, esperan a terminar los
estudios y encontrar trabajo para formar una familia.