BOYNTON BEACH, FL-Para conocerse mejor y
conocer las realidades pastorales en que trabajan, católicos de Cuba y de la diáspora
realizaron el primero de lo que se espera sea un proceso de reflexión e intercambio en le
marco de las orientaciones del Sínodo de América.
"La iglesia cubana tiene interés pastoral en mantener los lazos de comunión con
los cubanos que recibieron la fe, y conocieron a Cristo en Cuba y están ahora fuera de la
Isla", dijo el obispo de Bayamo-Manzanillo, Mons. Dionisio García Ibáñez, quien
representó al episcopado cubano en la reunión.
Mons. García, quien preside la Comisión de Laicos de la Conferencia de Obispos
Católicos de Cuba, aclaró que los lazos han existido siempre, dado que sacerdotes y
obispos visitan con frecuencia a sus fieles en la diáspora. " Esto es algo a nivel
más oficial para que haya mayor conocimiento pastoral de ambas realidades".
Mons. Dionisio señaló que cada año un número creciente de cubanos sale de Cuba
"y queremos que sean atendidos como Iglesia. Esta es una oportunidad para que los
católicos que están fuera descubran a estos hermanos que están llegando".
El encuentro entre los laicos, que incluye a varias religiosas, forma parte de un
proceso similar iniciado con sacerdotes en 1997, antes de la visita del Papa a Cuba.
Representantes del clero cubano en la diáspora y sacerdotes de varias diócesis
cubanas se han reunido en varias ocasiones para propiciar el intercambio sobre ambas
realidades pastorales.
"Tenemos programas que pueden resultar de interés, de la misma manera que podemos
aprender de la labor pastoral que se realiza fuera", dijo Mons. Dionisio. " Esta
es la riqueza de la Iglesia Católica".
El encuentro entre los laicos incluyó a un total de ocho representantes de las
diócesis de La Habana, Matanzas, Santiago de Cuba, Holguín, Pinar del Río y Santa Clara
y un toral de 16 representantes de comunidades cubanas en Puerto Rico, Miami, Tampa, Nueva
Jersey, Atlanta, Washington D.C. y Louisiana.
Las reuniones, durante tres días, fueron en el Seminario Regional San Vicente Paul,
moderadas por los sacerdotes Antonio Rodríguez Díaz, de La Habana y Juan Sosa de Miami,
quienes forman parte del proceso de reflexión de los sacerdotes. Fueron presididas por el
obispo García y el obispo Gilberto Fernández, auxiliar de Miami.
"Cada reunión que tenemos es un paso adelante", dijo Mons. Fernández.
"Vamos dejando atrás lo que nos separa y nos vamos acercando a la meta",
señaló al finalizar el intercambio.
Las sesiones incluyeron presentaciones sobre la realidad pastoral y social dentro y
fuera de Cuba, trabajo en pequeños grupos y puesta en común sobre proyecciones y
esperanzas para el futuro.
Los participantes expresaron la necesidad de seguir reuniéndose anualmente, con temas
de estudio. También acordaron mantener la comunicación, compartir información pastoral,
promover la mutua confianza y respeto y la reconciliación, "tema muy propicio al
Año Jubilar y especialmente para los cubanos".
"Todo esto yo lo veo como parte de una etapa nueva", dijo el padre
Rodríguez, haciendo referencia a la introducción del reciente mensaje de los obispos
cubanos con motivo del Año Jubilar, ( ver pág. 27). El sacerdote señaló que, a lo
largo de las reuniones, se había resaltado la importancia de la oración,"porque no
somos los ejecutivos de una empresa"
El sacerdote explicó que las reuniones eran un signo de " los pasos que la
iglesia cubana está dando para no desatender a los católicos cubanos que viven en la
diáspora", dado que los viajes para los encuentros son financiados por los obispos
"y cuando se abre el bolsillo es porque interesa".
Para los participantes, un total de 25, incluidos los obispos, la experiencia fue muy
positiva.
"He aprendido un poco más sobre los cubanos que están aquí hace un tiempo y
cómo piensan como iglesia. Ha sido favorable para la unidad que siempre hemos
querido", dijo Rolando J. Halley, de Santiago de Cuba.
Leonel Rodríguez, de Matanzas, encontró "mucho cariño y mucha sinceridad. Todos
estamos identificados con el deseo de evangelizar aquí y allá".
La Hna. Ondina Cortés, RMI, dirige la Pastoral Juvenil de la Arquidieocesis de Miami y
encontró provechoso poder presentar el rostro de la Iglesia de Miami y la realidad de la
juventud. "Me ha servido el encuentro fraterno y eclesial, el compartir y poder
conocer el esfuerzo pastoral de la iglesia cubana en circunstancias tan difíciles, me ha
servido de inspiración".
Durante los ratos de descanso, dijola religiosa claretiana que salió de Cuba a los 10
años, "compartimos nuestras historias. Pudimos constatar el sufrimiento que ha
existido por ambas partes".
Los contactos llevarán a organizar mejor la acogida, sobre todo de los laicos
comprometidos para que puedan "incorporarse aquí a la juventud, a los ministerios
laicos o la catequesis", explicó.
Para Manolo Martínez, de Holguín, que se ocupa de las tareas de formación en la
Comisión Nacional de Laicos, el encuentro fue "una grata expresión de un sueño que
anhelábamos hace tiempo. Algo que será grande para la Iglesia y para nuestra
Patria".
Por su parte la religiosa teresiana Isabel Londoño, de Louisiana, comentó que
"me voy con una gran admiración por la iglesia cubana y su deseo de evangelizar. Me
llevo unas ganas muy grandes de trabajar por la unidad y la reconciliación".
También lo dijo Gustavo Andújar, de La Habana, en sus propias palabras: "Creo en
el diálogo, en el compartir y acercarme al otro, oyéndolo. Esto ha sido un espacio de
diálogo maravilloso y de vivir y ser iglesia entre hermanos".