Nadie lo hubiera imaginado. Estrellas
del mundo del espectáculo y de los deportes en el Vaticano, dando testimonio de fe y
compartiendo ante milesde enfermos sobre su propia lucha con el dolor y la enfermedad.
Sucedió esta semana durante el Jubileo de los Enfermos, convocado por
el Papa.
Los testimonios que allí se escucharon son una prueba de que todos
somos parte de la misma humanidad y todos compartimos lo que la vida lleva consigo de gozo
y de sufrimiento.
Ha sido para mi inspirador leer los informes sobre ese Jubileo de los
Enfermos y constatar como, a pesar de la tragedia y del dolor, el espíritu humano siempre
puede remontarse y encontrarle sentido a la vida. El dolor es con frecuencia el trampolín
que noshace entrar en el misterio de un Dios hecho hombre, capaz de asumir el sufrimiento
y la cruz con nosotros para darnos esperanza. De ello fueron muestra los testimonios de
los artistas y de miles de personas que, dejando atrás sus dolencias e impedimentos
acudieron a Roma para ser parte de la fiesta, 'Luces de la esperanza'.
La figura del Papa, enfermo y anciano, fue un testimonio también. Sus
palabras quedan resonando para el mundo y para quienes queramos escucharle: "No se
puede pasar de largo ante quien padece
Es necesario detenerse, inclinarse ante la
enfermedad y compartirla generosamente aliviando el peso y las dificultades".