Oran en la lengua de Jesús
Los católicos del rito marionita
tienen ya su templo en Miami
Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI-- Son católicos y son maronitas y con sus tradiciones muestran al mundo que en
la Iglesia Católica hay diversidad.
De lo que fue un antiguo supermercado Food Fair, han surgido vitrales,
columnas y mosaicos, y quienes pasan manejando por Coral Way voltean la cabeza para mirar.
Es Nuestra Señora del Líbano, una iglesia católica de rito oriental en la que los
fieles oran usando la misma lengua que hablaba el Señor Jesús.
"Es algo divino", dice Victoria López. " Una se siente transportada a
otros tiempos".
Rose Moawad encuentra gran riqueza en las celebraciones y también un gran respeto por
la Eucaristía, por eso la comunión no se recibe en la mano. Aunque la misa es en
inglés, o español, algunas respuestas y salmos se hacen en arameo-siríaco.
Para June Thomas "escuchar las palabras de la consagración en la lengua que
habló Jesús es algo muy especial".
Ella y su esposo Fayes viajan todos los domingos desde Westchester para la misa en rito
maronita, "porque es nuestra tradición familiar", dice Fayes. Pero además
subraya que "es un mandato del Concilio Vaticano II preservar estas tradiciones que
tienen sus raíces en los apóstoles".
Su esposa June encuentra que, "esta iglesia es como mi casa y la gente como mi
familia".
Es el sentir general entre quienes se reúnen para la misa de las 11 de la mañana, los
domingos, en 2055 Coral Way. Y muchos llegan hasta de otro condado.
Cuando termina la Eucaristía, nadie se quiere marchar. Mientras unos 60 niños reciben
educación religiosa, los mayores toman café y donuts y conversan en el salón
parroquial, al tiempo que el padre Michael G. Thomas va saludando a todos.
"Mis padres nacieron en Beirut, Líbano, pero yo he nacido en este país",
explica Yvonne Shashaty feligresa de la parroquia de San Timoteo hasta 1973.
Entonces no había iglesia católica de rito maronita en Miami. Pero pronto se corrió
la voz de que las cosas iban a cambiar.
De todo el sur de la Florida, las familias de origen libanés empezaron a juntarse en
un Club para siro-libaneses en la continuación de Coral Way. También les visitó el
obispo y hasta celebró una Misa en rito maronita en la parroquia de San Pedro y San
Pablo. Quedó tan impresionado de la asistencia que creó una misión y puso un sacerdote.
Otros siguieron, y lo demás es historia.
De un supermercado surgió la iglesia. " "El edificio estaba vacío, estaba
construido y no teníamos dinero para más", recuerda Yvonne Shashaty.
June Thomas recuerda la primera misa el 29 de diciembre, "entre refrigeradores y
estanterías y aún sin limpiar".
Un año despuésse bendijo el lugar temporal y hoy día los católicos maronitas tienen
una bella iglesia que fue dedicada el pasado mes de diciembre. Hace unas semanas volvieron
a celebrar su festival.
Aunque la comunidad tiene unas 200 familias, cientos pasaron por el comedor para probar
las delicias de la cocina libanesa.
"Esto es Tabbuli", explicaba Diane Barimo mientras preparaba la ensalada
picando tomate, cebolla y perejil, que luego mezclaba con burghl (trigo), limón, menta,
sal y pimienta.
Sobre una mesa había docenas de platillos con humus una pasta de garbanzo
salpicada con paprica.
Shashaty preparaba el mihchi-malfuf, o relleno de col con carne picada con arroz y
salsa de tomate envuelto en una hoja de col que ponía sobre la plancha caliente, mientras
en otra parte de la cocina June Thomson hacía el kibbee, una carne picada con especies y
galletica molida.
"Se come cruda, con limón, o cocinada al horno", explicó.
Meses antes Camile Guilbert inicia los preparativos y da toque de alerta a los
voluntarios. Lo ha hecho por 15 años y quiere mantener viva la labor de su difunta esposa
Teresa, una de las iniciadoras del proyecto que es ya famoso en Miami.
Durante tres días, más de 50 voluntarios no cesan de preparar platillos para
centenares de personas que siempre acuden con hambre y que esta vez sentían curiosidad
por ver la nueva iglesia. Y todo concluyó con la música y danzas de la juventud que
también se interesa por preservar su herencia oriental.
"Aquí tratamos de hacer lo que hacen otras iglesias católicas", dice el
párroco padre Michael Thomas de 43 años.
"Queremos que la fe sea algo vivo para la gente. La acogida y renovación son
importantes".
Sus fieles son en su mayoría de raíz libanesa y el sacerdote trata de "que no
olviden su cultura, sus tradiciones".
La parroquia cubre cuatro condados, lo que le exige viajar para atender sus
necesidades. Pero señala que le ayudan los sacerdotes de rito latino de la Arquidiócesis
de Miami. Porque los maronitas son una diócesis distinta, con su propio obispo, aunque el
padre Thomas se apresura a subrayar que "somos católicos, siempre en comunión con
el Papa".
Nacido en Massachusetts y educado en el rito maronita, el padre Michael había sentido
un llamado al sacerdocio cuando era monaguillo, pero decidió ir al seminario después de
college. Estudió en Washington, en el Seminario Maronita y en la Universidad Católica de
América. Ordenado en febrero de 1983, trabajó en Detroit, Pennsylvania, Minneapolis y
New Jersey. Sirvió como Vicecanciller en Brooklyn y en el Vaticano. El día de San José
de 1996 llegó a Miami.
"Después de vivir en Italia no me sorprendió el ambiente latino", dice. Ha
encontrado "el tiempo agradable y a la gente muy amistosa".
Nuestra Señora del Libano está en 2055 Coral Way. Las misas son: el sábado a las 6
P.M. en español y el domingo a las 11 A.M. en inglés y árabe-siriaco. De lunes a Jueves
a las 12 del mediodía. Para información (305) 856-7449 |