Recientemente hemos visto muchas
películas basadas en conocidas novelas lo que nos fuerza a tomar nota sobre ciertas
desviaciones del tema original que nos parecen desafortunadas. En "The Talented Mr.
Ripley" el director ha reconstruido al amoral protagonista de la obra de Patricia
Highsmith. El resultado ha sido una singular y brillante pieza de suspenso sicológico al
estilo del famoso Alfred Hitchcock.
Tom Ripley es un joven neoyorkino que se las juega todas por "colarse" en el
ambiente de los más favorecidos. La gran oportunidad se la presenta el magnate Fred
Greenleaf cuando, confundiéndolo con un amigo de su hijo le ofrece una travesía hasta
Italia con todos los gastos pagados en gestión de rescatar al "hijo pródigo"
que malgasta tiempo y dinero en una villa del Sur de Italia. Minghella nos presenta a un
Tom dispuesto a aprovechar esta oportunidad para empezar una vida nueva en Europa pero a
quien los tropiezos de sus propias mentiras lo enredan en una psicosis que lo saca fuera
de control. La amoralidad que le envuelve se convierte en obsesión desmedida. Sus bajos
instintos lo empujan por un camino descarriado mientras que en su interior se retuercen
fuerzas encontradas de auto-desprecio y auto-justificación. El miedo y el regocijo son
emociones que se le entremezclan en la premeditación de sus actos.
Tom Ripley es el tipo de hombre que dispuesto a todo por vivir un estilo de vida que no
le pertenece y al cual aspira por no aceptar los valores que le dan dignidad a cada ser
humano en la aceptación y aplicación ordenada de sus talentos. Italia le ofrece a Tom un
ambiente excitante que invita al desorden. Dickie Greenleaf y su compañera de alcoba
Marge lo envuelven con su opulencia y finos gustos.
Minghella logra la caracterización de sus personajes mediante el uso de innumerables
metáforas visuales como cuando presenta una imagen de Tom sobrepuesta a la de Dickie al
reflejarla en un espejo o cuando Marge lo acusa de estarse haciendo pasar por Dickie y
este se planta al frente totalmente "descubierto". Minghella también nos
confunde con su afán de interrumpir el normal fluido de una escena dramática con una
súbita confrontación sangrienta. Estas imágenes nos tratan de hacer sentir del
desasosiego interno de Tom en su desesperada búsqueda de identidad. Es un alma torturada
que no encuentra paz en la inmoralidad.
Tom Ripley es un triste ejemplo del estado de depravación en que se puede hundir un
hombre al perder el sentido entre el bien y el mal. La película no recurre a exorcismos
de los demonios que acorralan a esta triste y desesperada alma. Por el contrario, el
director manipula a la audiencia hacia una aceptación condescendiente del mal. En este
sentido la historia original ha sido tergiversada para que consideremos a Tom como un
desposeído enajenado por el medio ambiente y arrastrado a la violencia. El queda libre de
responsabilidades.
En las actuaciones Cate Blanchett como figura que conecta la realidad con el mundo
ficticio de Ripley nos ofrece una actuación excelente de Gwyneth Paltrow en su papel más
principal como compañera de Dickie.
La película ha sido clasificada A-IV y R por violencia extrema, situaciones de
sexualidad y nudismo así como por lenguaje soez en sus diálogos y discreto
homosexualismo y grotesco materialismo.