¿Qué regalo le darán a Jesús por su
cumpleaños en este año 2000? Además de una sincera renovación espiritual, ¿por qué
no hacer una contribución financiera que asegurará el futuro de la Iglesia que El
fundó?
Estoy hablando de nuestra campaña, Visión 2000, en la cual ya participan muchas de
nuestras parroquias. Queremos recaudar 75 millones de dólares para dotar permanentemente
a muchos de los programas y ministerios de la Iglesia en el sur de la Florida. Estas
dotaciones, son como cuentas de ahorro que nunca se tocan. Sólo se utilizarán los
ingresos que se reciban a través de las inversiones. De esta manera, una dotación de
veinte millones de dólares producirá cerca de dos millones de dólares anualmente.
¿Por qué necesitamos este dinero? Porque la Iglesia en el sur de la Florida no puede
vivir solo cubriendo gastos. Hay que pensar en el futuro. Todos los años recaudamos cerca
de nueve millones de dólares a través de la campaña A B C D. Pero este dinero solo
cubre el presupuesto anual de los departamentos y ministerios de la
arquidiócesis. De estos nueve millones, dos se usan para ayudar a las
parroquias y escuelas pobres, que de otra manera no pudieran permanecer abiertas; otro
millón se emplea en las Caridades Católicas, la agencia de servicios sociales más
grande de la Florida. Las oficinas de Caridades Católicas ayudan a los refugiados, a los
inmigrantes, a las familias con problemas, a las madres desamparadas, a los niños
abandonados y a los enfermos de SIDA, entre muchos otros.
Yo quiero que la Iglesia Católica siga ayudando a las personas de esta manera, ya que
esa es la misión que Cristo nos encomendó. Por eso es absolutamente necesario
establecer estas dotaciones permanentes, para que estos programas y ministerios siempre
tengan una fuente de ingresos garantizada.
Quienes contribuyan a esta campaña también sabrán que su dinero seguirá produciendo
cada año, y que se usará sólo para el ministerio que hayan designado. Nadie podrá
emplearlo para otra cosa. Cada vez que la Iglesia pide dinero, surgen las protestas de que
la Iglesia ya es rica. Es verdad que tenemos una multitud de edificios y propiedades --
todos los cuales requieren mantenimiento. También tenemos una multitud de agencias y
ministerios, que anualmente dan millones de dólares de ayuda que beneficia a toda la
comunidad. Sí, tenemos los "bolsillos sin fondo". Pero en realidad son los
bolsillos de cada uno de ustedes, que fielmente nos ayudan todos los años, contribuyendo
dinero a sus parroquias y a nuestra campaña anual A B C D.
La riqueza de la Iglesia reside en cada uno de sus fieles. Sin ustedes, la Iglesia no
podría ayudar a los pobres ni consolar a los afligidos. Sus donaciones hacen posible que
prediquemos diariamente el evangelio de amor, no sólo con palabras sino con hechos.
Yo sé que 75 millones es una gran cantidad de dinero, pero no es casi nada comparado
con las necesidades que existen en nuestra comunidad. Tampoco es una campaña para los
ricos solamente. Es verdad que hemos pedido, y recibido, muy generosas donaciones de los
miembros más adinerados de nuestra comunidad.
Pero esta campaña es para todos, desde el más rico hasta el más pobre. Todos hemos
recibido abundantes bendiciones de Dios. Todos debemos sacrificarnos de manera especial
durante este Año Jubilar, el dos mil aniversario del nacimiento de Nuestro Señor Jesús.
Hagámosle un regalo duradero.
Sé que puedo contar con su generosidad, y estoy permanentemente agradecido por todo lo
que han hecho por la Iglesia en el sur de la Florida, ahora y en años pasados. Estoy
seguro que el Señor, fiel a sus promesas, premiará su generosidad con abundantes
bendiciones.