logo.gif (1631 bytes)

separa.gif (853 bytes)Secciones
punto.gif (910 bytes) Arzobispo
punto.gif (910 bytes)
Al margen
punto.gif (910 bytes) Hace 20 años
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Sociedad
punto.gif (910 bytes) Familia/juventud
punto.gif (910 bytes)
Cultura
punto.gif (910 bytes) Iglesia
punto.gif (910 bytes) Jubileo
punto.gif (910 bytes) Eventos
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes)
Portada

Iglesia

Mandamientos que dan vida
El Papa dijo adiós a Egipto
en un llamado al diálogo entre los creyentes
 

EL CAIRO, (ZENIT).- Con un llamamiento a redescubrir la fuerza de los diez mandamientos, ley de vida y de libertad, pronunciado a los pies del Monte Sinaí, Juan Pablo II concluyó su viaje a Egipto del 24 al 26 de febrero.

Fue un desplazamiento breve, pero intenso, tras las huellas de Moisés para impulsar el diálogo entre los creyentes de las religiones y entre los cristianos de las diferentes confesiones. El sucesor de Pedro llegó a pedir que se acelere el paso en la búsqueda de este objetivo.

Como peregrino tras las huellas de Dios se presentó, al finalizar su viaje, a los pies de la montaña sagrada (conocida hoy día con el nombre de Djebel Mousa, Monte de Moisés), en el monasterio greco-ortodoxo de Santa Catalina, una fortaleza con unos muros de entre 12 y 15 metros a 1.500 metros de altura.

Ante unas 500 personas explicó el motivo de su visita como peregrino al Monte Sinaí atraído por esta montaña santa que se yergue como un monumento majestuoso en honor de lo que Dios reveló"¡Aquí reveló su nombre! ¡Aquí entregó su Ley, los diez mandamientos de la Alianza!".

Hace algunos años, Juan Pablo II soñaba con participar en este lugar en un gran encuentro entre los creyentes de las religiones monoteístas: judíos cristianos y musulmanes. No fue posible. Es más, la comunidad de los monjes griegos del monasterio era contraria a la visita papal. Sin embargo, en este santuario al aire libre, consagrado a la fe en el único Dios, el Santo Padre no renunció a replantear el diálogo

El Papa fue al Sinaí a contemplar el secreto mismo de la libertad del hombre. Según Juan Pablo II, las tablas de la Ley entregadas a Moisés, no son una imposición arbitraria de un Dios tirano. Fueron escritas en piedra, pero antes, habían sido escritas en el corazón de los seres humanos como la ley moral universal, valida para todo tiempo y lugar. Hoy al igual que siempre, las Diez Palabras de la Ley ofrecen la única base auténtica para la vida de personas, de sociedades y de naciones. "Hoy al igual que siempre, son el único futuro de la familia humana. Salvan al hombre de su destructiva fuerza del egoísmo, del odio y de la mentira. Ponen de manifiesto todos esos falsos dioses que le esclavizan: el amor propio hasta la exclusión de Dios, la avidez de poder y de placer que trastoca el orden de la justicia y degrada nuestra dignidad humana y la de nuestro prójimo".

El Papa vivió el momento de mayor emoción de este día al visitar al Iglesia de l Transfiguración del monasterio cristiano más antiguo del mundo (erigido por Justiniano en el 527) en el lugar que conserva las raíces de la zarza ardiente de la que Dios se sirvió para hablar a Moisés y revelar su nombre: Yo soy el que soy. El Papa peregrino se quito los zapatos, como Dios ordenó a su profeta, se arrodilló y se postró para besar esta tierra santa. Besó también las reliquias de Santa Catalina de Alejandría (asesinada en el 307), a quien está dedicado el monasterio y veneró al Cristo Pantocrator, el icono más antiguo del Redentor (siglo VI), cuyo rostro está copiado del de la Sábana Santa de Turín, que en aquella época se encontraba en la ciudad griega de Edessa.

Tras estos momentos de intensa conmoción espiritual, tuvo lugar la visita a la biblioteca del monasterio (6 mil obras, de las cuales 3.500 son manuscritos). La comunidad de 23 monjes no quería en un primer momento que el Papa visitara el monasterio. Damianos fue sin embargo un anfitrión afectuoso y, fuera del monasterio, dirigió un largo discurso de bienvenida al Papa. Sin embargo ni él ni los suyos rezaron con sus huéspedes. Todavía no hay plena comunión eclesial, por esto no podemos rezar juntos, explicó a los periodistas.

En el momento en que el almuecín llamaba a la oración musulmana vespertirna, Juan Pablo II abandonaba El Cairo, la ciudad de los mil minaretes, hasta donde había llegado directamente desde la Península del Sinaí. En el aeropuerto, la ceremonia de despedida fue muy sencilla. Normalmente el protocolo egipcio no prevé la presencia del presidente. Pero Hosni Mubarak quiso despedirse personalmente del Papa.

El día antes el Papa Juan Pablo II celebró una Eucaristía al aire libre para 200.000 personas en el Palacio de los Deportes de El Cairo. Se trató de la primera Misa celebrada en este país en un lugar público que no fuese una iglesia desde hacía muchos años. En la Eucaristía se hallaban presentes obispos, sacerdotes, religiosos y laicos de los siete ritos católicos presentes en Egipto.

Por la tarde, el Santo Padre presidió un encuentro en compañía de líderes religiosos de diversas religiones locales, durante el cual el Papa llamó a un mayor respeto de la libertad religiosa. El acto se realizó en la nueva catedral de Nuestra Señora de Egipto en El Cairo.