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Cuando los niños pelean por los juguetes

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Consejos en Familia
La Voz Católica
9401 Biscayne Blvd.
Miami, Florida 33138

María Cristina Acosta
Cuenta con una larga carrera como sicóloga y terapeuta familiar en Cuba

Mi hija tiene tres años y al lado nuestro vive una familia que tiene una niña de cuatro años. Cuando esta amiguita llega a mi casa, no pasan cinco minutos que no estén discutiendo por el mismo juguete. Mi niña tiene muchos juguetes, pero cualquiera que ella escoja para jugar su amiguita lo quiere. ¿Qué debo hacer?

A los tres años, el niño comienza a tener un sentido personal de si mismo y comienza a valorarse a partir de la valoración que sus padres y las otras personas hacen de él. También comienza a tener conciencia de sus gustos y sus pertenencias. Ya ha tenido logros y éxitos en su intento de valerse por si mismo. Corre, expresa sus ideas con claridad, se relaciona con los otros respondiendo a las exigencias sociales. Come sólo, comienza a vestirse sólo, en fin, en esta etapa comienza a desarrollar su personalidad. Es muy importante para el niño o niña la relación con sus amiguitos, pero sin olvidar que ya conoce sus gustos, necesidades y pertenencias. Esta es la edad de educar sobre las relaciones interpersonales. Para lograr esto le aconsejamos:

1) Enseñe a su hijo o hija que si su amigo viene a su casa, tiene que compartir todos sus juguetes. Enséñelo a través del juego, con usted en un inicio, y luego con los otros niños. Así a su vez se enseña también a su amiguita.

2) Es muy importante en esta etapa el juego de roles: ser mamá, ser enfermera, maestra, etc. Los modelos familiares se expresan en sus juegos, educando su conducta y normas morales.

3) Se recogen más frutos en los juegos donde se expresan y desarrollan sus logros sensorio-motores tales como: dibujo, recortado de figuras rasgado en papel suave o en juegos activos como correr, saltar, tirar las pelotas, sin usar las reglas, que no son compatibles con esta edad. Aquí desarrollará sus éxitos de la etapa y compartirá las relaciones emocionales con sus coetareos.

4) Es importante para el niño, saberse fuente de si mismo, hacer prevalecer su voluntad, educándolo en la importancia de respetar al prójimo, compartiendo juegos e intereses. Debe enseñarle que lo que no le gusta que le hagan, no debe hacerle a otro niño. La autovaloración es un autoregulador del comportamiento y se desarrolla a través de las valoraciones del adulto. Exprese la idea que la conducta en el juego debe ser adecuada y bonita, porque son amigas, se quieren y respetan, sin admitir que peleen ni discutan.

5) Todas estas normas, el niño las olvida muy rápido, por ello es necesario repetirlas con paciencia, consistencia, autoridad, ejemplo y mucho amor. El niño o niña debe aprender a tener "amigos". Es un arte el saber cultivar amistades. Esto lo lograremos comenzando desde edades muy tempranas y guiados por la buena y exitosa valoración que sólo puede brindarle el amor de madre, en el juego, en las relaciones con los demás. Así llegamos a hacer de nuestros hijos hombres y mujeres que sepan expresar el amor cristiano a todos y poder expresar su amor a Dios.