Cuando los niños pelean por los juguetes

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Consejos en Familia
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María Cristina Acosta
Cuenta con una larga carrera como sicóloga y terapeuta familiar en Cuba
Mi hija tiene tres años y al lado nuestro vive una familia que tiene una niña de
cuatro años. Cuando esta amiguita llega a mi casa, no pasan cinco minutos que no estén
discutiendo por el mismo juguete. Mi niña tiene muchos juguetes, pero cualquiera que ella
escoja para jugar su amiguita lo quiere. ¿Qué debo hacer?
A los tres años, el niño comienza a tener un sentido personal de si mismo y comienza
a valorarse a partir de la valoración que sus padres y las otras personas hacen de él.
También comienza a tener conciencia de sus gustos y sus pertenencias. Ya ha tenido logros
y éxitos en su intento de valerse por si mismo. Corre, expresa sus ideas con claridad, se
relaciona con los otros respondiendo a las exigencias sociales. Come sólo, comienza a
vestirse sólo, en fin, en esta etapa comienza a desarrollar su personalidad. Es muy
importante para el niño o niña la relación con sus amiguitos, pero sin olvidar que ya
conoce sus gustos, necesidades y pertenencias. Esta es la edad de educar sobre las
relaciones interpersonales. Para lograr esto le aconsejamos:
1) Enseñe a su hijo o hija que si su amigo viene a su casa, tiene que compartir todos
sus juguetes. Enséñelo a través del juego, con usted en un inicio, y luego con los
otros niños. Así a su vez se enseña también a su amiguita.
2) Es muy importante en esta etapa el juego de roles: ser mamá, ser enfermera,
maestra, etc. Los modelos familiares se expresan en sus juegos, educando su conducta y
normas morales.
3) Se recogen más frutos en los juegos donde se expresan y desarrollan sus logros
sensorio-motores tales como: dibujo, recortado de figuras rasgado en papel suave o en
juegos activos como correr, saltar, tirar las pelotas, sin usar las reglas, que no son
compatibles con esta edad. Aquí desarrollará sus éxitos de la etapa y compartirá las
relaciones emocionales con sus coetareos.
4) Es importante para el niño, saberse fuente de si mismo, hacer prevalecer su
voluntad, educándolo en la importancia de respetar al prójimo, compartiendo juegos e
intereses. Debe enseñarle que lo que no le gusta que le hagan, no debe hacerle a otro
niño. La autovaloración es un autoregulador del comportamiento y se desarrolla a través
de las valoraciones del adulto. Exprese la idea que la conducta en el juego debe ser
adecuada y bonita, porque son amigas, se quieren y respetan, sin admitir que peleen ni
discutan.
5) Todas estas normas, el niño las olvida muy rápido, por ello es necesario
repetirlas con paciencia, consistencia, autoridad, ejemplo y mucho amor. El niño o niña
debe aprender a tener "amigos". Es un arte el saber cultivar amistades. Esto lo
lograremos comenzando desde edades muy tempranas y guiados por la buena y exitosa
valoración que sólo puede brindarle el amor de madre, en el juego, en las relaciones con
los demás. Así llegamos a hacer de nuestros hijos hombres y mujeres que sepan expresar
el amor cristiano a todos y poder expresar su amor a Dios. |