logo.gif (1631 bytes)

separa.gif (853 bytes)Secciones
punto.gif (910 bytes) Arzobispo
punto.gif (910 bytes)
Al margen
punto.gif (910 bytes) Hace 20 años
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Sociedad
punto.gif (910 bytes) Familia/juventud
punto.gif (910 bytes)
Cultura
punto.gif (910 bytes) Iglesia
punto.gif (910 bytes) Jubileo
punto.gif (910 bytes) Eventos
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes)
Portada

Iglesia

La Iglesia pide perdón
Con el ejemplo del Papa,
en todo el mundo las diócesis hacen lo mismo

VATICANO-- Con un gesto sin precedentes en la historia de la Iglesia, Juan Pablo II pidió perdón públicamente por los pecados de los católicos a los largo de los siglos.

"Perdonamos y pedimos perdón" dijo el Papa durante un servicio penitencial en la Basílica de San Pedro el primer domingo de cuaresma.

La idea de celebrar una jornada de perdón --algo que al parecer encontró cierta oposición inicial en el Vaticano, fue pensada por el Papa para reconocer los fallos del pasado y dar a los católicos un sentido de reconciliación al tiempo que prepara una evangelización más creíble en el futuro.

Juan Pablo II y siete oficiales del Vaticano fueron tomando turno para pedir perdón en contra de los pecados relacionados a la unidad de los cristianos, al uso de la violencia en el servicio de la verdad, la hostilidad contra los hebreos y otras religiones, la marginalización de la mujer y los males, tales como el aborto, en contra de los más débiles de la sociedad.

El Papa señaló que la Iglesia "acoge en su seno en cada época

a nuevos miembros que brillan por su santidad y a otros que, con su desobediencia a ti, contradicen la fe profesada en el santo Evangelio".

"Confesamos con mayor motivo nuestras responsabilidades de cristianos por los males de hoy. Frente al ateísmo, la indiferencia religiosa, el secularismo, el relativismo ético, las violaciones del derecho a la vida, el desinterés por la pobreza de muchos países, no podemos dejar de preguntarnos cuáles son nuestras responsabilidades", dijo el Papa.

En varios países los episcopados se han hecho eco del gesto del Papa en ceremonias o documentos en los que piden perdón.

Los obispos de Australia lo hicieron por el abuso de los pueblos nativos y los obispos suizos reconocieron que los católicos hicieron demasiado poco por evitar la persecución de los judíos durante el nazismo. También en los Estados Unidos varios obispos lo han hecho, entre ellos el cardenal Roger Mahoney de Los Angeles quien en su mensaje de Cuaresma ha pedido perdón por sus acciones y las de los católicos en su Arquidiócesis de Los Angeles. En concreto pidió perdón a los judíos, a los musulmanes, a las mujeres, a las minorías étnicas y a las víctimas de los abusos sexuales por parte del clero.

En Boston el Cardenal Bernard F. Law pidió perdón por los pecados de esclavitud, racismo y antisemitismo y por las deficiencias en el trato a las mujeres.

En un documento que ofrece pautas para las peticiones de perdón durante el Año Jubilar señala que no se trata de un acto político sino un acto religioso. Dice que este 'mea culpa' no no es "para castigarnos con una flagelación hecha en público", sino "para conocernos a nosotros mismos, abrirnos a la purificación de la memoria y a una verdadera renovación".

La celebración del Papa comenzó ante la imagen de "La Pietà" de Miguel Ángel porque la Iglesia, al igual que la Virgen quiere tomar en sus brazos al Salvador crucificado, cargando con el pasado de sus hijos e invocando el perdón del Padre".

La homilía de la Eucaristía se convirtió en un auténtico examen de conciencia por las culpas pasadas y presentes de los hijos de la Iglesia. Después durante el rito, tras una primera invitación al arrepentimiento, siete cardenales de la Curia romana fueron confesando públicamente las culpas pasadas y presentes de los cristianos.

La confesión de los cardenales recogía los temas planteados Pontífice en la homilía

Cada uno de los responsables de los organismos vaticanos, tras pedir perdón a Dios, se dirigió ante un crucifijo que normalmente es venerado en la Iglesia romana de San Marcelo. Se trata del Cristo que desde el siglo XIV es venerado durante los años santos. Al final de la oración conclusiva, fue el mismo Santo Padre quien abrazó y beso el crucifijo, en signo de amor y petición de perdón.