Zulema Biasi
Coordinadora del Ministerio en Contra de Drogas de la parroquia de San Esteban en Miramar.
Mi manera de orar es leyendo la Biblia.
Cada mañana mi Biblia latinoamericana me ayuda a encontrar a Dios en cada
acontecimiento de mi día.
Hoy en la nota al pie de Lucas 10, leí un pensamiento de Martin Luther King que
despertó aún más mi deseo de llevar adelante el movimiento de prevención de droga
dentro de mi parroquia.
King pensaba así: "Para empezar, nos toca ser el buen samaritano para aquellos
que han caído en el camino. Esto, sin embargo, no es más que un comienzo. Pues, algún
día, tendremos que reconocer que el camino a Jerico debe ser hecho de otra manera para
que los hombres y las mujeres ya no sigan siendo golpeados y despojados continuamente,
mientras van avanzando por los caminos de la vida".
Pocas cosas, si es posible, golpean y despojan mas a una persona que las drogas. Dios
bendiga a todos los buenos samaritanos que encontramos a nuestro paso y que llegan cuando
una criatura esta necesitada de amor y compasión. Pero King me hizo pensar que debo
trabajar para que haya menos personas necesitadas del amor de un buen samaritano. Si
trabajo fuerte junto a otros que quieren evitar el dolor que sufre el que ha sido golpeado
y despojado por el consumo del alcohol y las drogas, quizás podamos conseguir comunidades
donde nuestros niños crezcan sin la amenaza de la adicción o expuestos a los peligros
que representan aquellos que ya han caído y llegan a las peores atrocidades con tal de
conseguir el dinero que les provee la dosis de la droga que lo esclaviza.
Practicar la prevención, recoger y repartir información a todos los que estén a mi
alcance es un modo de ayudar a reconstruir el camino a Jerico. Como todas las mañanas, mi
Biblia me ayudo a encontrar el verdadero sentido del evangelio. Cada una de sus
enseñanzas me indica el camino para ayudar a acercar el Reino de Dios a todos. Las drogas
son una barrera que le cierra el paso a gran cantidad de personas que, liberadas de ellas,
podrían vivir la paz de sentirse hijos de Dios, amados por El y por sus semejantes.
Si el camino de sus vidas no estuviera cubierto de injusticias, materialismo, falta de
amor, falsos ídolos que llevan a buscar la felicidad en lugares equivocados muchos no
caerían en la droga.
La prevención significa limpiar esos caminos para darle a todos la oportunidad de
realizarse como ser humano, como ciudadano y sobre todo como hijo de Dios.
Yo también, como King, tengo un sueño. Unirme a muchas personas y juntas luchar para
que cada día haya menos víctimas del tabaco, del alcohol y otras drogas.
Si cada parroquia trabajara contra las drogas apoyándonos mutuamente, y cada año
organizáramos un gran festival de prevención, la divulgación de información sería
amplia, con resultados que ahora nos parecen increíbles. ¿Un sueño? Sí, pero los
invito a soñar juntos. Nuestro trabajo y la ayuda del Señor lo convertirían en
realidad.