Ana La Llave
La Voz Católica
KEY BISCAYNE Para tener la experiencia de ser desamparados, un grupo de
estudiantes de St. Agnes pasaron la noche en las calles del colegio.
Tuvieron que hacer cola para poder recibir su plato de sopa y un pedazo de pan servido
de un autobús. A las seis de la mañana del día siguiente recibieron un plato de cereal
como único alimento.
"Antes pensaba que la gente desamparada era así porque no deseaban trabajar, dijo
Jessica Nasser, tengo lo que muchas personas no tienen y debo darle gracias a Dios porque
realmente estoy bendecida", añadió.
Los estudiantes habían regresado al colegio el viernes por la noche solamente con una
manta para dormir. Al llegar buscaron entre la ropa donada para vestirse y escogieron
cartones para construir sus camas.
"Construimos una pequeña casa de cartón para dormir, dijo el cansado Philippe
Herrera, pero estoy muy agradecido que tengo un hogar a donde puedo regresar".
En preparación para la actividad le pidieron a los estudiantes que donaran ropa y
consiguieron que el almacén Office Depot le donara cartones y cajas. También los
estudiantes recibieron asignaciones para que se informaran sobre las estadísticas de los
desamparados al nivel nacional y en la ciudad de Miami. Varios días de sus clases de
religión fueron dedicados al tema de los desamparados.
"Estos estudiantes no tienen la menor idea lo que es ser pobre o tener hambre,
esperamos que esta experiencia los ayude entender las injusticias de los
desamparados", explicó la directora del colegio Sheila Cruse.
El viernes por la noche el Dr. Greer, fundador del centro Camillus, para personas
necesitadas en la área de Miami le habló acerca de la cruel realidad que viven las
personas desamparadas. También les habló un consejero del Covenant House en Fort
Lauderdale, que trabaja con adolescentes que viven en las calles.
Para crear un ambiente más cercano a la realidad de la vida en la calle, la directora
Cruse reclutó a su hija adolescente y a sus amigos para reforzar las reglas.
"Estamos autorizados para quitarles cualquier contrabando que
encontremos. Hemos confiscado revistas, dulces, cepillos para el cabello y teléfonos
celulares", dijo Sarah Cruse junta a sus dos ayudantes Christophe DahDah y Juan
Carlos Avayu. "Nosotros no dejamos que durmieran tranquilos toda la noche, porque no
es así cuando vives en la calle, dijo Avayu.
Varios padres que sirvieron de voluntarios pensaron que la actividad fue muy exitosa.
"Como madre creo que fue una buena experiencia para ellos, porque ahora tienen más
entendimiento y compasión por la gente desamparada", dijo Rosana Rodríguez.
Para concluir el proyecto el padre asociado de St. Agnes Fernando Isern comenzó la
misa del sábado por la mañana reiterando "A través de esta experiencia hemos
podido crecer y quiero ofrecer esta misa por una sola persona que se encuentre
desamparada, para que consiga alivio". En lugar de la homilía el Padre Isern le
pidió a los estudiantes que compartieran sus pensamientos y experiencias.
Aunque hubo una breve pausa al principio, los mensajes de los estudiantes demostraban
que la actividad les había impactado. "Ahora me doy cuenta que muchas veces tiramos
una camisa a la basura porque tiene un pequeño roto, esto es algo que los desamparados
podrían usar", dijo Peter Portela.
La actividad fue inventada por el padre José Luis Hernando de la iglesia St. Agnes,
como parte de la preparación de confirmacion y a la vez para crear conciencia de que hay
personas que viven en peores condiciones en la ciudad vecina de Miami. "Estamos en
una isla y a veces nos aislamos de lo que sucede a nuestro alrededor", dijo el Padre
Hernando.
"Fue una experiencia muy interesante, dijo el estudiante Daniel Betancourt, ahora
aprecio mucho más lo que tengo".