logo.gif (1631 bytes)

separa.gif (853 bytes)Secciones
punto.gif (910 bytes) Arzobispo
punto.gif (910 bytes)
Al margen
punto.gif (910 bytes) Hace 20 años
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Sociedad
punto.gif (910 bytes) Familia/juventud
punto.gif (910 bytes)
Cultura
punto.gif (910 bytes) Iglesia
punto.gif (910 bytes) Jubileo
punto.gif (910 bytes) Eventos
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes)
Portada

Iglesia

Visión 2000: un cafecito para Jesús
Con muchos poquitos las parroquias
de menos recursos van llegando a la meta

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI-- Con muchos poquitos y con la participación de mucha gente, las parroquias con menos recursos van logrando las metas para Visión 2000.

"Todo el mundo entiende el proyecto y se da cuenta de la necesidad de dar algo", dice María Lagomasino una de las voluntarias de la parroquia de San Raimundo.

"La gente humilde es la que más pronto abre el corazón," señala al contar sus experiencias en la visita a los hogares.

Desde que el Arzobispo de Miami lanzó el proyecto Visión 2000, para recaudar promesas de donativos por valor total de $75 millones, cientos de voluntarios en las parroquias han visitado a las familias para recabar su colaboración.

Además de presentar el proyecto, las visitas explican la labor de la Iglesia y la necesidad de tener un 'fondo capital' que asegure la misión evangelizadora y social del futuro.

El dinero recaudado nunca será gastado, pero los intereses de las inversiones servirán para asegurar la continuidad de los distintos apostolados del trabajo social.

"Para nosotros es un enriquecimiento visitar a las familias, " dice Lagomasino que ayuda con el equipo formado por Mons. Ernesto Balado para San Raimundo.

La meta de esta parroquia, formada en gran parte por personas jubiladas, es recaudar promesas por valor de 268 mil dólares a pagarse a lo largo de 5 años.

"Nuestro párroco está azorado y sorprendido de que estemos logrando tanto", comenta Lagomasino al señalar que ya tienen 65 por ciento.

"Nos faltan 100 mil," dice Blanca Dudle, otra de las voluntarias. "Si conseguimos 200 personas que nos den 500 dólares en cinco años lo habremos logrado," explica.

Y es que el secreto está en cómo se enfoca el proyecto, explica Emiliano Bonet presidente del Consejo Parroquial de la parroquia de San Juan Bosco.

"Al hispano no se le puede pedir un donativo alto, porque se asusta," dice Bonet. Menos aún en parroquias de menos recursos . Por eso él y sus voluntarios se han puesto ha hacer cálculos para ver como se pueden razonar mejor los donativos.

La conclusión ha sido pedirle a la gente que "se atreva a ofrecer cada día un cafecito para Jesús".

Porque sacrificar un cafecito al día se convierte en 15 dólares al mes que son 180 dólares al año y multiplicado por cinco años se convierten en 900 dólares.

"Así se vende mejor la idea", explica Bonet."Resulta más razonable".

Para quienes puedan un poco más se puede pedir que le ofrezcan a Jesús un refresco diario. Entonces los número suben: son $30 al mes y 360 año. En cinco años el donativo de un refresco se convierte en 1,800 dólares.

"Y si además la persona quiere una vida más saludable, se les puede decir que dejen de fumar," dice Bonet sonriendo.

Porque hay personas que fuman un paquete de cigarrillos diario que cuesta 3 dólares. Esto se convierte en 90 dólares al mes, en 1080 dólares al año y 5.400 dólares en cinco años.

"Además de quitarte un vicio, estás haciendo algo por tu comunidad y por tu Dios", señala Bonet convencido de la importancia de adaptar el mensaje a la gente que lo ha de recibir.

San Juan Bosco tiene ya un 43 por ciento de su meta, y eso que está construyendo un templo nuevo.

"Monseñor Emilio Vallina cree mucho en su gente y sable que lo va a lograr", explica Bonet.

Como en el resto de las parroquias, en San Raimundo el párroco reunió a personas comprometidas dispuestas a ayudar. El equipo recibió entrenamiento y se repartió la parroquia por zonas. El párroco envió una carta a los fieles anunciando la visitas y explicando las metas. Después, cada semana, los voluntarios se reúnen con el párroco y comparten experiencias al tiempo que van sumando los compromisos.

"Pedir dinero me cuesta pero vale la pena porque es para ayudar", dice Blanca García, voluntaria de San Raimundo. Además sabe que si llega a la meta, parte de dinero se quedará en la parroquia para su proyecto.

En el caso de San Raimundo este dinero se usará para mejoras casi de emergencia.

"Estoy muy inspirada con las respuestas", dice Dudle quien encuentra que esto une a la comunidad porque todo el mundo se interesa.

"Con muchos poquitos lo vamos consiguiendo".