ROMA-A pesar del 'pecado' y la
'fragilidad' de los sacerdotes, la fe de los cristianos se mantiene viva, dice el Papa en
su tradicional carta de Jueves Santo a los sacerdotes.
El texto que fue presentado en el Vaticano fue firmado por el Papa en el Cenáculo de
Jerusalén, donde se instituyeron los sagrados sacramentos del sacerdocio y la
Eucaristía. (ver texto)
"Os escribo desde el Cenáculo, pensando en lo que acaeció entre estos muros en
aquella noche llena de misterio", escribe el Papa.
En la carta, Juan Pablo II describe la Ultima Cena como "amor dado sin
reservas" y señala que fue un momento en que se libró la batalla entre el amor y el
misterio del mal. Y reconoce que es verdad que en la historia del sacerdocio, como en la
del pueblo de Dios, se advierte la presencia oscura del pecado. "Muchas veces la
humana fragilidad de los ministros ha ofuscado en ellos el rostro de Cristo.¿Pero, cómo
sorprenderse aquí?", pregunta.
Al elegir a los doce hombres que le acompañaron en la Ultima Cena, "Cristo no se
ilusionaba: fue su debilidad humana la que puso el sello sacramental a su presencia",
señala el Papa.
En su mensaje, Juan Pablo II exhorta a los sacerdotes a que profundicen en ese
sacramento y "redescubran el sacerdocio a la luz de la Eucaristía".
El Vaticano ha anunciado que con motivo del 80 cumpleaños del Pontífice, el 18 de
mayo, miles de sacerdotes celebrarán una misa multitudinaria en la plaza de San Pedro del
Vaticano.