Araceli
M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI-- El aporte de la Iglesia, (las iglesias y de
todas las comunidades religiosas), está llamado a ser
significativo en la construcción del futuro de Cuba,
señaló un académico cubano durante una de las sesiones
del Congreso de la Asociación de Estudios
Latinomericanos, celebrado en Miami.
Durante un panel sobre las relaciones de Iglesia
Católica y Estado Cubno, el académico Aurelio Alonso,
del Centro de InvestigacionesPsicológicas y Sociológicas
de Cuba señaló que en cualquier contexto social moderno,
"la relacion Iglesia-Etado se define por tensiones y
disenciones entre la expectativa de la organización
eclesiástica de maximizar los espacios, y la En Cuba,
dijo, la imposición de un patrón ateista desde el Estado
lleva a su mínima expresión la libertad religiosa, pero
a su vez, la eliminacion de fronteras puede comprometer al
Estado en un confesionalismo tácito.
Dado que para la Iglesia la libertad religiosa no es
solo libertad individual para creer y practicar, sino
tambien la de sus instituciones para asegurar el ejercicio
efectivo de su misión, es "en el plano de las
instituciones donde donde cobra forma el dilema ente la
institucionalidad política y la instutucionalidad
civil."
Por eso para Alonso, el debate Estado -Religión se
centra en la interpretacion consensuada del caracter laico
del Estado". Y en Cuba esto ha de tener lugar en el
contexto de una historia con un Estado Socialista que
durante muchos años se identificó con un ateísmo
doctrinal que negó espacio a toda expresión de
compromiso religioso.
"Ni los cambios institucionales de principios de
los noventa, ni el saldo que dejó la visita del Papa son
suficientes aun para borrar las cicatrices de la
historia" dijo Alonso.
Al mismo tiempo reconoció que "la construcción
del futuro requerirá de mucha consensualización y el
aporte de la Iglesia, (las iglesias y de todas las
comunidades religiosas), está llamado a ser
significativo".
Con respecto al diálogo, Alonso dijo contarse
"entre los que piensan que el hecho mismo del debate
es algo positivo. Hacer que haya más debate es un
propósito válido de la agenda de hoy", señaló.
En otro panel sobre la realidad de Cuba , organizado
por el Instituto Pastoral del Noreste, Mons. Carlos Manuel
de Céspedes habló de la realidad cubana dos años
después de la visita del Papa.
Dijo que la vida cotidiana del cubano medio es muy
difícil, pero no sólo por cuestiones económicas.
Existen también "las dificultades que tienen otras
raíces más emparentadas con las separaciones familiares
y con la organización política del país".
De Céspedes señaló ue en Cuba se mantienen los
logros de la Revolución en materia de educación , salud
y seguridad social pero también subrayó las serias
deficiencias en estos campos por el deterioro de las
instituciones educacionales, la falta de medicinas y el
mal estado de los hospitales y la insuficiencia de las
pensiones.
" La falta de certezas en cuanto a la evolución
global... genera una situación que para muchos es
realmente agobiante", dijo. Pero aclaró que no lo es
para todos por igual, dado las diferencias que se han
creado entre el ciudadano medio, y quien tiene trabajos en
el sector del turismo, o es artista o deportista o recibe
remesas del exterior.
Con todo ello, incluso quienes desean cambios radicales
en el sistema sociopolítico y económico, no postulan la
instauración de una economía de mercado ultraliberal. Y
desde luego "desean que se conserven las
adquisiciones sociales de los últimos cuarenta
años.".
Explicó que dado que estos logros sociales son
insostenibles sin una mayor eficiencia en la gestión
económica, la misma mayoría que postula la conservación
de los logros, desea que tengan lugar cambios ... hacia
una mayor eficiencia en la gestión económica y una
evolución hacia una sociedad más participativa. "
Ambos están imbricados," dijo de Céspedes
El sacerdote admite la sociedad es más abierta que
hace quince años, pero los cambios son tan lentos que a
mediano plazo pudiera crearse un caos, por el inmobilismo
político y el apocamiento económico. El aboga por la
adopción "de un proyecto económico más audaz,
sostenido, sin pasos adelante y pasos hacia atrás,
viable, transparente" y con resultados perceptibles
para individuos y familias. Eso generaría confianza y
permitiría, en un segundo momento, que la transición
política se enderezase por buenos derroteros.
Señalo que la mayoría de los cubanos "estamos en
desacuerdo con las políticas que tiendan al aislamiento,
vengan del extranjero o vengan de la propia Cuba, así
como con las formas abiertas o sutiles de embargo
económico". Y afirmó que "la normalización
total de las relaciones políticas y económicas, así
como el incremento de los intercambios culturales y de
toda índole, constituyen el mejor medio de colaborar con
la evolución hacia la Cuba mejor que deseamos."
Sobre el papel de la Iglesia católica en el proceso,
Mons. de Cesedes subrayó que un una sociedad pluralista y
laica, la Iglesia es una voz entre otras y no tiene la
exclusividad ni siquera en el ámbito religioso.
Reconoció que aunque la mayoría del pueblo cubano, en
terminos generales aprecia la presencia de la Iglesia en
Cuba...puden vivir muy placidamente sin tener en cuenta
sus enseñazas.
"El pueblo cubano es mayoritariamente religiosos
aún hoy, pero no es mayoritariamente cateolicos",
subrayó. Al mismo tiempo la Iglesia goza de un aprecio en
el terreno cultural que no había tenido desde los
principios del siglo XIX. Esta situación le da la
oportunidad de servir al pueblo en el rescate y desarrollo
de valores.
"La mayoría de los ubanos que estamos en Cuba,
estamos por el diálogo respetuoso, amplio, y, en
principio, sin límites de agenda", señaló.
"Díálogo, concertación y reconciliación
interiores... entre cubanos de Cuba y cubanos de otras
orillas".