Ana
La Llave
La Voz Católica
Unos llegaron en los autobuses de sus parroquias, otros
estaban desde temprano en la mañana para poder asegurar
un asiento en anticipación a la misa del Jubileo 2000 en
el Centro de Convenciones de Miami Beach.
"Vine al Jubileo los tres días pero hoy he estado
sentada desde el mediodía", dijo Leonor Gato,
"porque estaba segura de que habrían asientos
disponibles".
Aunque muchos estuvieron sentados con varias horas
faltando para el inicio de la misa, miles de fieles que
lograron entrar al pabellón estuvieron de pie durante
toda la ceremonia.
Margarita Fernández y Benilde Pino aprovecharon la
transportación por autobús que proveyó Sta. Agueda para
asistir al Jubileo 2000.
"Al mediodía pusimos unos sobres sobres con
nuestros nombres escritos en los asientos y por milagro
cuando regresamos nadie los había tomado", cuenta
Fernández.
Docenas de jóvenes que sirvieron de porteros trataban
inútilmente de conducir al gran número de personas para
aliviar el congestionamiento. Personas de todas las razas,
edades y nacionalidades se acomodaron por todos los
rincones, unos sentados en el suelo y otros que optaron
estar de rodillas durante la mayoría de la ceremonia.
Después de la misa que concluyó alrededor de las
cinco de la tarde, algunos buscaban a sus familiares entre
las multitudes. "No me he podido sentar desde que
llegué a las dos de la tarde", dijo Juan de la Nuez,
"y mi esposa llegó antes para asegurar un asiento y
todavía no la he podido encontrar", añadió.
Muchos se dispersaron para ver las exposiciones,
mientras que otros permanecían sentados esperando el
momento preciso para salir sin tener que batallar.
"Lo mas impresionante fue la gran alegria que
mostraron todos los crisitianos reunidos aqui hoy",
dijo Carlos Gonzalez quien estaba acompanado por su esposa
Flor Angel, Nosotros venimos para conocer y aprender mas
sobre la iglesia Católica.
Las caras iluminadas y las conversaciones emotivas
después del acontecimiento.
"Deseo que todo católico tenga la oportunidad de
presenciar una actividad como esta", dijo Charbel
Barakat. "La última vez que vi algo tan
impresionante fue cuando vino el Papa a Mami".