WASHINGTON--También grupos de
religiosos se unieron a las protestas contra la reunión del Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional,(FMI) celebrado en Washington.
Entre los manifestantes estaban miembros de cinco diócesis católicas de la zona y una
coalición de 50 organizaciones religiosas cuya meta es llamar la atención sobre los
estragos y el sufrimiento que causa la deuda externa de los países pobres.
La reunión de las entidades bancarias se llevó a cabo a pesar de las protestas y
terminó con un renovado compromiso de acelerar el alivio de la deuda para los países en
vías de desarrollo y aumentar la ayuda para combatir el sida.
Una declaración dejó clara su posición contraria a los miles de manifestantes que se
dieron cita en torno a la sede de la reunión y definió a ambos organismos como "una
fuerza poderosa" que trabaja por el bien en la economía mundial.
Durante una semana de protestas, los manifestantes expresaron que las políticas del
Banco Mundial hacen más pobres a los países pobres y que ni el banco ni el FMI están
haciendo lo suficiente para ayudar a las naciones deudoras o para combatir el sida.
Dijeron que los préstamos aumentan la deuda y la pobreza, promueven condiciones de
trabajo poco dignas y destruyen el medio ambiente.
Los funcionarios acordaron revisar las reglas de préstamos, intensificar los esfuerzos
de alivio de deuda y mejorar los mecanismos de supervisión de la economía de los países
miembros en lugar de producir elaboradas propuestas .
Los manifestantes de decenas de organizaciones acusan al Banco Mundial y al FMI de
agobiar a los países en desarrollo con el pago de sus deudas, la falta de acceso a una
alimentación adecuada, la destrucción del medio ambiente y condiciones de trabajo poco
dignas.
Las agrupaciones se oponen a la globalización y a la apertura de los mercados y
proponen el perdón de la deuda y otras reformas.
Los líderes financieros sostienen que ya están haciendo algo al respecto.
Dijeron que el objetivo es avanzar hacia la globalización con una cara humana.