
Eugenio Torres
Uno de los fundadores de la Alianza Floridiana para el Progreso, Inc., que ayuda a la
juventud de Broward, y miembro de la parroquia de San Isidro.
Una de las personas que yo más aprecio en esta vida, por tratatrse de alguien que he
conocido desde que tengo uso de la razón, me dijo el otro día: "Eugenio, qué
triste que a tu edad, no hayas hecho nada en tu vida".
Sintiendo un mar de confusiones, le pregunté: "¿a qué te refieres?". La
contestación no se hizo esperar y me hirió bastante porque no la esperaba de esta
persona, que según yo creía, me conocía muy bien.
La persona se refería al hecho de que habiendo cursado estudios superiores y ayudado a
otros, que hoy tienen mucho dinero, yo no tengo casi ninguno. También se refería al
hecho que yo no ocupara un cargo político en este momento de mi vida.
Mis contestación fue simple: "Durante toda mi vida he tratado de ayudar en cuanto
he podido para aliviar el dolor de los demás; he fundado seis agencias de servicio,
cuatro de las cuales están en funcionamiento ahora; fuí electo a la Junta de Educación
de la ciudad de Camden, New Jersey, en el año 1987 y serví a los que pude. Además
añadí, "Si te acuerdas bien, los tres años que funcionó la Agencia de Recursos
Humanos, la cual ayudaba a la juventud hispana, lo pudo hacer gracias a que yo le donaba
de mi salario de $16,000.00 al año, aún cuando yo tenía mis necesidades propias y así
lo he hecho en muchas ocasiones. ¿Es eso nada para tí?"
Aparentemente mi contestación le confundió mucho porque él me medía con una regla a
la cual yo no me adaptaba. El marchaba al compás de una música y yo oía otro tambor,
que me decía que marchara por otro sendero.
El señor no mide nuestros triunfos de acuerdo a los bienes materiales que tengamos en
esta vida, sino a lo que hagamos con lo poco o lo mucho que tenemos. Es nuestra
conciencia, tal vez, el mejor juez de nuestras acciones.
Cuando nos acostamos por las noches y revisamos al día que dejamos atrás
ofreciéndole al Señor lo que hemos hecho por los demás y también nuestro dolor y
frustraciones en ese proceso, podemos comprender si lo que importa es nuestra cuenta de
banco terrenal o la cuenta de las buenas acciones que hemos hecho. Hacer el bien nos deja
dormir serenamente y hacer el mal nos quita el sueño.
En una occasión, el padre Ricardo Castellanos, en una de sus misas nos decía:"
Lo que hagas por los demás, al Señor se lo haces. No importa cuantos te critiquen, sigue
la voz de Dios quien te medirá de acuerdo a su regla". Hoy yo me siento muy contento
de "no tener nada", si ese nada significa que no tengo puestos altos ni
riquezas. Yo me siento felíz haciendo lo que hago y eso es bastante.
Recordemos siempre: cuando veamos a una persona que no sigue el compás de la marcha
que le tocan en este mundo, es tal véz por que él o ella marcha al compás de otro
tambor, aunque sea distante y no lo puedan oir los demás. Ese tambor es la voz de nuestra
conciencia.