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Cuba
 

Urge construir la sociedad civil

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Dagoberto Valdés

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI- La Iglesia Católica en Cuba puede jugar un papel importante en la evangelización de la cultura y en ayudar al pueblo a recuperar su conciencia histórica, señaló el Vicario General de la Arquidiócesis de La Habana, durante una conferencia en Miami.

"Los cubanos jóvenes no saben muy bien quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde deben dirigirse", lo que hará difícil construir la futura y nueva sociedad cubana, dijo el sacerdote.

En su opinión la Iglesia puede brindar al pueblo cubano el servicio de la "redención de la casi totalmente oculta conciencia histórica". Y puede hacerlo por el hecho de "ser la única realidad institucional y carismática presente a lo largo de los cinco siglos de la historia cubana."

Y aunque es algo que ya hace, Mons. de Céspedes señaló que la falta de acceso de la Iglesia a los medios de comunicación, limita grandemente su tarea.

En un panel organizado por el Instituto de Estudios Cubanos, durante el Congreso de la Asociación de Estudios Latinoamericanos ( LASA) celebrado en Miami en Marzo, el sacerdote subrayó que conocer el curso de la historia y relacionarlo con el presente "debería estimular el desarrollo del sentido de responsabilidad", porque los sistema de gobierno paternalista y colectivista, como ha sido el de Cuba durante muchos años, no ayudan al desarrollo del sentido de responsabilidad personal y social.

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Mons. Carlos M. de Céspedes y Mons. Wensky

Usando palabras semejantes el licenciado cubano Dagoberto Valdés nombró el "paternalismo-autoritario del Estado" como una de las causas principales de la ‘despersonalización" existente en Cuba.

Según Valdés, esto desemboca, entre otras cosas en , "falta de libertad personal y de libertades sociales, falta de integridad personal, falta de creatividad e iniciativa, doblez moral, fragilidad ante el riesgo.."

En un trabajo que fue leído, Valdés subrayó la necesidad de crear nuevos espacios para la libertad y la responsabilidad, que es lo que él trata de realizar en el Centro Cívico Religioso de la Diócesis del Pinar del Río y a través de su Revista Vitral.

En su opinión, aunque hoy se habla mucho de derechos humanos, no se profundiza lo suficiente sobre los deberes ciudadanos que les corresponden inseparablemente. Y afirma que "sin un clima propicio y sin los espacios indispensables para ejercer esos deberes cívicos, no habrá verdadero respeto y menos promoción real de los derechos de la persona".

Y va más lejos. Señala que cuando llegara el cambio para Cuba "no habría que temer tanto al vacío de poder, o de saber, o de tener, sino al vacío de sociedad civil... que no sólo garantiza espacios de participación democrática, sino que ofrece a los ciudadanos un cuerpo de solidaridad y de defensa de los derechos humanos".

Valdés y sus colaboradores no se han dejado amedrentar ante la magnitud de la empresa.

Y porque las dificultades existentes en Cuba pueden fácilmente llevar a la desesperanza, la parálisis, " dejar que el tiempo haga su trabajo, esperar que las soluciones caigan de arriba o de afuera", por eso piensa que la Iglesia tiene un papel de aportar a los cubanos y a la sociedad que vive en la Isla un "suplemento de alma" que ayude a propiciar "unos cambios pacíficos, graduales y sustanciales".

Valdés y sus colaboradores en Pinar del Río no se han dejado amedrentar ante la magnitud de la empresa. Bajo la mística de "la fuerza de lo pequeño" organizan talleres y grupos de reflexión porque están convencidos de que "la mejor escuela de democracia es el mismo entramado de grupos informales, organizaciones sociales, instituciones culturales, donde la misma práctica cotidiana sirve de entrenamiento para una participación adulta y no paternalista."

Lo que viven a escala pequeña" es lo que queremos para toda Cuba" señala.

"Entonces la democracia no es una teoría sino una experiencia".