Araceli M. Cantero
La Voz Católica
MIAMI BEACH-- Llegaron por miles con sus mejores galas
llenando de colorido y entusiasmo el Centro de
Convenciones de Miami Beach.
Con sus trajes típicos, con estandartes y las banderas
de sus países y con el orgullo de la fe católica,
jóvenes y menos jóvenes, familias enteras, sacerdotes,
religiosas, diáconos y seminaristas, acudieron a la cita
del Jubileo para celebrar los 2000 años del nacimiento de
Jesús.

"Estamos aquí para celebrar 200 años de
historia", subrayó el arzobispo John Clement
Favalora, refiriéndose a la exposición histórica
preparada para el evento.
Se calcula que unas 160 mil personas visitaron las
exposiciones a lo largo de los 3 días del Jubileo 2000.
El arzobispo señaló que "los pabellones de este
Festival son una muestra del trabajo de la Iglesia de
Miami y de la Iglesia a través de los siglos".
Durante la Eucaristía final la gente llenaba los
estrados y pasillos del espacio de 86,000 piés cuadrados
convertidos en catedral por el arquitecto Robert Chisholm.
Unas 20,000 mil personas escucharon atentas al Arzobispo
en la oscuridad del auditorio convertido en templo. En el
centro, iluminado como una joya, se levantaba el altar,
rodeado por columnas doradas, imitando la columnata de
Bernini en la Baílica de San Pedro en elVaticano y
coronado por vitrales con las mismas escenas del mural de
la Catedral de Miami, todo ello construído en 30 días.

En cada esquina del baldaquino de 29 pies un ángel
dorado sujetaba uno de los símbolos de la pasión de
Cristo.
"Jesús vino al mundo para que tuviéramos vida
más abundante," recalcó el Arzobispo.
"Sin la cruz, esa vida abundante no es posible. No
lo fue para Jesús ni lo será para nosotros,"
señaló.
El Arzobispo fue dirigiéndose a cada grupo en el
Pueblo de Dios.
"Estáis aquí", les dijo a los sacerdotes,
diáconos, religiosa y hermanos, "porque creísteis
tanto en la fuerza salvadora de la cruz , que os
entregasteis a predicar a Cristo crucificado, con el
ejemplo y la palabra".
"Estáis aquí", les dijo a los matrimonios,
"porque abrazar la cruz da nueva vida a las
relaciones que están muriendo y enriquece a las que van
bien."
A los jóvenes Mons. Favalora les aseguró que la
Iglesia les desea lo mejor . " Necesitáis enamoraros
de Jesús antes de enamoraros de cualquier otra
persona," les dijo. " Cuando conozcáis su amor,
podréis medir el verdadero amor humano."
Cientos de voces se unieron en la alabanza y junto a
ellas, se escuchaba a los violines, las trompetas y todo
tipo de tambores y campanas, en un coro multicolor en
ritmos y rostros que reflejaban la diversidad de la
Arquidiócesis de Miami.
"María, María, danos el pan de la
Eucaristía", repetía el coro en creole y con el
ritmo de los haitianos, al tiempo que la multitud se unía
con entusiasmo. También se escucharon himnos en español
y en latín que fue la lengua en que todos se unieron al
recitar el Padre Nuestro.
Fue tan grande la multitud que centenares de fieles
tuvieron que seguir el acto desde otro salón equipado con
una inmensa pantalla. Desde una sección especial
participaban representantes de otros credos.
A las personas mayores, el Arzobispo les felicitó
porque " cuantos más años, más cerca estáis del
encuentro con Jesús, a quien habéis amado y seguido
tantos años", les dijo, animándoles a "desear
ese encuentro sin miedo".
No faltaron en la celebración grupos de enfermos y
minusválidos. A éstos y a quienes sufren o se sienten
abandonados, Mons. Favalora les dijo que se parecen más
al Señor Jesús en los días cercanos a su muerte.
"El se identificó con vosotros que os sentís
crucificados, para que cuando os miréis al espejo veáis
al mismo Jesús. El os dice 'tomad vuestra cruz y seguidme…
estaréis conmigo en el paraíso".
El Arzobispo también se dirigió a quienes no creen o
se sienten alejados de la Iglesia. "Estáis
aquí", les dijo, "porque en el fondo de vuestro
ser, os llama la voz de Dios… no dejéis escapar este
momento".
La Eucaristía se había iniciado con una larga
procesión en la que los grupos étnicos mostraron el
colorido de sus vestuarios. Junto a ellos marcharon
docenas de sacerdotes y diáconos y varios obispos de la
Florida, junto al obispo de rito maronita, que presidieron
la celebración con Arzobispo de Miami.
A los participantes en el evento, adecuadamente
preparados, el Arzobispo otorgó su bendición apostólica
y la gracia de indulgencia plenaria por el Año Jubilar.
¿"Acaso no es esta un bella celebración"?,
comentó el Arzobispo arrancando los aplausos de todos,
como respuesta.
Mons. Favalora agradeció los esfuerzos de todos y la
buena organización de los coordinadores. También renovó
la consagración de la Arquidiócesis al Inmaculado
Corazón de María, "nuestra Señora del Milenio,
cuyo sencillo 'si' a la invitación de Dios, logró la
salvación del mundo".
Tres días antes la llegada de la imagen de la Virgen
de Fátima había dado inicio a las celebraciones. Unas
3,500 personas salieron a recibirla y marcharon en
procesión por los pabellones del Centro de Convenciones.
El Arzobispo también estuvo allí, agradeciendo la
presencia de los católicos y animándoles a que llevasen
a sus familiares a visitar todo lo que se había
preparado.
La imagen de la Virgen de Fátima presidió una capilla
especial, dedicada a más de 30 diferentes advocaciones de
María.
Pero el Jubileo no ha terminado y la Arquidiócesis
seguirá celebrando. Otras dos misas tendrán lugar para
los fieles en los condados de Broward y Monroe. En Broward
tendrá lugar el sábado 25 de noviembre, a las 4pm en el
Centro de convenciones de Broward, en la fiesta de Cristo
Rey. De nuevo el arquitecto recreará la estructura del
altar para esta celebración.
En Monroe será a las 5pm en los terrenos de la
parroquia Sta. María Estrella del Mar en Cayo Hueso, el 6
de enero, fiesta de la Epifanía, fecha en que se clausura
oficialmente el Jubileo en el mundo entero.
Tres videos con la Misa del Jubileo y las actividades
den el Centro de Convenciones y la historia de la
Arquidiócesis estarán pronto a la venta. Los detalles
pronto en La Voz Católica y en www.vozcatolica.org