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Cuba
 

CONFERENCIA DE OBISPOS CATOLICOS DE CUBA
SECRETARIADO GENERAL
25 DE ABRIL DEL 2000

A TODOS LOS FIELES CATÓLICOS DE CUBA:

La celebración del Año Santo Jubilar, por los dos mil años del nacimiento de Jesucristo, está propiciando la renovación de las mentes y los corazones en muchos cristianos y hombres de buena voluntad en todo el mundo.

En nuestra Patria también se han programado celebraciones jubilares para los diversos sectores del pueblo de Dios y, aunque no siempre se obtuvieron las facilidades deseadas para desarrollar las iniciativas correspondientes, ya se han podido celebrar algunos jubileos, caracterizados por una reflexión responsable, por sinceros propósitos de conversión y compromiso cristiano y por el gozo consecuente al reconocer la obra salvadora de Dios en favor de sus hijos, mediante la Encarnación de Jesucristo, su Muerte en la cruz y su gloriosa Resurrección.

La Conferencia de Obispos de Cuba, al compartir con todos ustedes el gozo de la Resurrección, les anuncia la celebración del Jubileo de los Obispos Cubanos, que se realizará, Dios mediante, el sábado 13 de Mayo, en el Santuario de Nuestra Señora la Virgen de la Caridad del Cobre, precedido por una jornada de retiro espiritual.

Ese día, 13 de Mayo, dedicado a honrar a la Virgen en sus apariciones de Fátima, se conmemora el décimo noveno aniversario del atentado sufrido por el Santo Padre Juan Pablo II, quien reconoce haber sido salvado por la maternal intercesión de la Virgen Santísima. Para nosotros en Cuba será la víspera del Día de las Madres y, en este especial contexto, los Obispos celebraremos nuestro jubileo, ofreciendo y consagrando cada una de nuestras Diócesis de Cuba al Corazón de María, la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Reina de todos los cubanos.

Cada Obispo presentará ante la bendita imagen de la Virgen de la Caridad a sus sacerdotes y diáconos, a los religiosos y religiosas, a los laicos comprometidos y fieles en general. En nuestro afecto y solicitud pastoral estarán cuantos integran el Pueblo de Dios: los niños, los adolescentes, los jóvenes, los ancianos, las familias, los enfermos, los presos, los cubanos ausentes de su país y las personas más necesitadas de afecto y comprensión.

Deseamos encomendar al cuidado de la Virgen todos nuestros planes pastorales: la educación en la fe de las nuevas generaciones, los trabajos por la recuperación de los valores morales y espirituales que, inspirados por el Evangelio, dignifican la vida humana y capacitan para el buen uso de la libertad y de la convivencia fraterna. También estará presente el compromiso de las comunidades cristianas en favor de las familias, de su estabilidad, unidad y primacía dentro de la sociedad, así como el trabajo que se realiza por formar y promover auténticas familias capaces de ofrecer una base social sólida y armoniosa que prepare el futuro mediante el desarrollo integral de los niños, los adolescentes y los jóvenes de la sociedad cubana.

Se hará explícito, al mismo tiempo, un pensamiento particularmente sentido hacia la obra social, que por vocación y misión es propia a la Iglesia, llevada adelante con probada generosidad por los cristianos que integran el voluntariado en Cáritas, en la Pastoral de la Salud y en la Pastoral Carcelaria. ¡Cuánto más quisiéramos y pudiéramos hacer si se ampliara el campo de acción de la Iglesia mediante una mayor comprensión y aceptación de su servicio social a favor de nuestros hermanos más necesitados!

Nuestra ofrenda y consagración abarcará también a los dignos obispos que amaron a Cuba y a la Iglesia y que nos han precedido, desde San Antonio María Claret hasta Mons. Enrique Pérez Serantes, el Cardenal Manuel Arteaga, Mons. Evelio Díaz, Mons. Alfredo Muller y Mons. Alberto Martín Villaverde. No olvidaremos en nuestro afecto a los beneméritos sacerdotes de épocas pasadas, a los religiosos y religiosas que con abnegación y sacrificio sirvieron a su prójimo, a los laicos que dieron testimonio de su fe con probada valentía y a todos aquellos que, motivados y sostenidos por su fe católica, han entregado lo mejor de sí mismos a sus hermanos cubanos en los asilos de ancianos y casas de salud, las escuelas y universidades católicas, los dispensarios y talleres, que en una larga historia, a pesar de las imperfecciones de toda obra humana, acumulan una amplia fecundidad de servicio a nuestro pueblo, a los pobres y necesitados, a los marginados y desconocidos de todos los tiempos.

Los Obispos de Cuba queremos dar gracias a Dios por la santidad de vida de todos los que nos han precedido en el camino evangelizador en nuestro país, desde el Siervo de Dios P. Félix Varela hasta la humilde señora que conservó valientemente la llave de la iglesia de su pueblo en tiempos de mayor incomprensión y hostilidad hacia los católicos.

Agradeceremos a Dios, además, el creciente dinamismo misionero de nuestras comunidades y el don de las vocaciones sacerdotales y religiosas que son un signo de esperanza ante el futuro.

Conscientes de nuestras limitaciones y faltas sabremos, además, pedir perdón a Dios y acogernos a la mediación de la Madre de la Misericordia en la desaprobación de todo aquello que en nuestra vida y en la historia de la Iglesia en Cuba haya negado el Evangelio de la Verdad y del Amor en el que creemos. Así mismo, ante la Virgen, Madre de todos los cubanos mostraremos, una vez más, nuestro sentimiento de perdón hacia cuantos en nuestro país han agraviado la persona de Cristo, su Iglesia o la fe sencilla de tantos cubanos de todos los tiempos.

Con este sentir y estos propósitos, los Obispos de Cuba iremos al Cobre a celebrar nuestro jubileo por el Año Santo. Invitamos a todos los miembros de la Iglesia Católica a unirse en oración con nosotros el sábado 13 de Mayo, a las 10.00 am., hora en que los Obispos de Cuba a los pies de la Virgen del Cobre consagraremos nuestras Diócesis al Corazón de María de la Caridad, nuestra Madre. Que ese día se abran las iglesias, capillas y casas de oración y se reúnan todos los fieles que puedan para rezar el rosario a la Virgen por la Iglesia Católica y por todo el pueblo cubano. Quien no pueda reunirse por estar desempeñando su trabajo o cumpliendo otras obligaciones, que se una con su oración personal a esta ofrenda especial dirigida a nuestra Patrona.

En torno a la Madre de la Caridad y bajo su amparo protector expresaremos el sábado 13 de Mayo la firmeza de nuestra fe, la seguridad de nuestra esperanza y el compromiso del amor cristiano. Allí manifestaremos la realidad más profunda y consistente de la Iglesia, familia de los hijos de Dios, convocados para anunciar y testimoniar a Jesucristo, vencedor del pecado y de la muerte, que ha resucitado glorioso y vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Comité Permanente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba

(esta carta se hará pública el martes 25 de Abril y debe ser leída en las misas correspondientes al primer domingo después de Pascua)