La celebración del Año Santo Jubilar,
por los dos mil años del nacimiento de Jesucristo, está
propiciando la renovación de las mentes y los corazones
en muchos cristianos y hombres de buena voluntad en todo
el mundo.
En nuestra Patria también se han
programado celebraciones jubilares para los diversos
sectores del pueblo de Dios y, aunque no siempre se
obtuvieron las facilidades deseadas para desarrollar las
iniciativas correspondientes, ya se han podido celebrar
algunos jubileos, caracterizados por una reflexión
responsable, por sinceros propósitos de conversión y
compromiso cristiano y por el gozo consecuente al
reconocer la obra salvadora de Dios en favor de sus hijos,
mediante la Encarnación de Jesucristo, su Muerte en la
cruz y su gloriosa Resurrección.
La Conferencia de Obispos de Cuba, al
compartir con todos ustedes el gozo de la Resurrección,
les anuncia la celebración del Jubileo de los Obispos
Cubanos, que se realizará, Dios mediante, el sábado 13
de Mayo, en el Santuario de Nuestra Señora la Virgen de
la Caridad del Cobre, precedido por una jornada de retiro
espiritual.
Ese día, 13 de Mayo, dedicado a honrar
a la Virgen en sus apariciones de Fátima, se conmemora el
décimo noveno aniversario del atentado sufrido por el
Santo Padre Juan Pablo II, quien reconoce haber sido
salvado por la maternal intercesión de la Virgen
Santísima. Para nosotros en Cuba será la víspera del
Día de las Madres y, en este especial contexto, los
Obispos celebraremos nuestro jubileo, ofreciendo y
consagrando cada una de nuestras Diócesis de Cuba al
Corazón de María, la Virgen de la Caridad del Cobre,
Madre y Reina de todos los cubanos.
Cada Obispo presentará ante la bendita
imagen de la Virgen de la Caridad a sus sacerdotes y
diáconos, a los religiosos y religiosas, a los laicos
comprometidos y fieles en general. En nuestro afecto y
solicitud pastoral estarán cuantos integran el Pueblo de
Dios: los niños, los adolescentes, los jóvenes, los
ancianos, las familias, los enfermos, los presos, los
cubanos ausentes de su país y las personas más
necesitadas de afecto y comprensión.
Deseamos encomendar al cuidado de la
Virgen todos nuestros planes pastorales: la educación en
la fe de las nuevas generaciones, los trabajos por la
recuperación de los valores morales y espirituales que,
inspirados por el Evangelio, dignifican la vida humana y
capacitan para el buen uso de la libertad y de la
convivencia fraterna. También estará presente el
compromiso de las comunidades cristianas en favor de las
familias, de su estabilidad, unidad y primacía dentro de
la sociedad, así como el trabajo que se realiza por
formar y promover auténticas familias capaces de ofrecer
una base social sólida y armoniosa que prepare el futuro
mediante el desarrollo integral de los niños, los
adolescentes y los jóvenes de la sociedad cubana.
Se hará explícito, al mismo tiempo,
un pensamiento particularmente sentido hacia la obra
social, que por vocación y misión es propia a la
Iglesia, llevada adelante con probada generosidad por los
cristianos que integran el voluntariado en Cáritas, en la
Pastoral de la Salud y en la Pastoral Carcelaria.
¡Cuánto más quisiéramos y pudiéramos hacer si se
ampliara el campo de acción de la Iglesia mediante una
mayor comprensión y aceptación de su servicio social a
favor de nuestros hermanos más necesitados!
Nuestra ofrenda y consagración
abarcará también a los dignos obispos que amaron a Cuba
y a la Iglesia y que nos han precedido, desde San Antonio
María Claret hasta Mons. Enrique Pérez Serantes, el
Cardenal Manuel Arteaga, Mons. Evelio Díaz, Mons. Alfredo
Muller y Mons. Alberto Martín Villaverde. No olvidaremos
en nuestro afecto a los beneméritos sacerdotes de épocas
pasadas, a los religiosos y religiosas que con abnegación
y sacrificio sirvieron a su prójimo, a los laicos que
dieron testimonio de su fe con probada valentía y a todos
aquellos que, motivados y sostenidos por su fe católica,
han entregado lo mejor de sí mismos a sus hermanos
cubanos en los asilos de ancianos y casas de salud, las
escuelas y universidades católicas, los dispensarios y
talleres, que en una larga historia, a pesar de las
imperfecciones de toda obra humana, acumulan una amplia
fecundidad de servicio a nuestro pueblo, a los pobres y
necesitados, a los marginados y desconocidos de todos los
tiempos.
Los Obispos de Cuba queremos dar
gracias a Dios por la santidad de vida de todos los que
nos han precedido en el camino evangelizador en nuestro
país, desde el Siervo de Dios P. Félix Varela hasta la
humilde señora que conservó valientemente la llave de la
iglesia de su pueblo en tiempos de mayor incomprensión y
hostilidad hacia los católicos.
Agradeceremos a Dios, además, el
creciente dinamismo misionero de nuestras comunidades y el
don de las vocaciones sacerdotales y religiosas que son un
signo de esperanza ante el futuro.
Conscientes de nuestras limitaciones y
faltas sabremos, además, pedir perdón a Dios y acogernos
a la mediación de la Madre de la Misericordia en la
desaprobación de todo aquello que en nuestra vida y en la
historia de la Iglesia en Cuba haya negado el Evangelio de
la Verdad y del Amor en el que creemos. Así mismo, ante
la Virgen, Madre de todos los cubanos mostraremos, una vez
más, nuestro sentimiento de perdón hacia cuantos en
nuestro país han agraviado la persona de Cristo, su
Iglesia o la fe sencilla de tantos cubanos de todos los
tiempos.
Con este sentir y estos propósitos,
los Obispos de Cuba iremos al Cobre a celebrar nuestro
jubileo por el Año Santo. Invitamos a todos los miembros
de la Iglesia Católica a unirse en oración con nosotros
el sábado 13 de Mayo, a las 10.00 am., hora en que los
Obispos de Cuba a los pies de la Virgen del Cobre
consagraremos nuestras Diócesis al Corazón de María de
la Caridad, nuestra Madre. Que ese día se abran las
iglesias, capillas y casas de oración y se reúnan todos
los fieles que puedan para rezar el rosario a la Virgen
por la Iglesia Católica y por todo el pueblo cubano.
Quien no pueda reunirse por estar desempeñando su trabajo
o cumpliendo otras obligaciones, que se una con su
oración personal a esta ofrenda especial dirigida a
nuestra Patrona.
En torno a la Madre de la Caridad y
bajo su amparo protector expresaremos el sábado 13 de
Mayo la firmeza de nuestra fe, la seguridad de nuestra
esperanza y el compromiso del amor cristiano. Allí
manifestaremos la realidad más profunda y consistente de
la Iglesia, familia de los hijos de Dios, convocados para
anunciar y testimoniar a Jesucristo, vencedor del pecado y
de la muerte, que ha resucitado glorioso y vive y reina
por los siglos de los siglos. Amén.
Comité Permanente de la Conferencia de
Obispos Católicos de Cuba
(esta carta se hará pública el martes 25 de Abril y
debe ser leída en las misas correspondientes al primer
domingo después de Pascua)