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Nueva York llora a su pastor
El Cardenal John O'Connor estuvo al frente de la Arquidiócesis de Nueva York durante 16 años

NUEVA YORK-- Durante cuatro días, católicos de diversidad de clase y origen étnico hicieron largas filas para despedirse del Cardenal John O’Connor, quien durante 16 años pastoreó a la grey católica en la ciudad más poderosa del mundo.

La bandera estadounidense permaneció izada a media asta en la entrada de la catedral de San Patricio, en la Quinta Avenida y en la ciudad de los rascacielos hubo luto por el Arzobispo fallecido el 3 de mayo a los 80 años de edad.

Dignatarios de toda la nación acudieron a su funeral el 8 de mayo y en Roma, Juan Pablo II manifestó que estaba "profundamente entristecido" por la muerte del Cardenal a quien calificó como "realmente un pastor incondicional".

El Arzobispo neoyorquino de la archidiócesis más numerosa e influyente de la Iglesia Católica en EU murió en su residencia de la Avenida Madison, en Manhattan, a consecuencia de un paro cardiopulmonar relacionada con el cáncer en el cerebro del que fue operado, sin éxito, el pasado mes de agosto. En el mes de febrero el Cardenal viajó a Roma para despedirse del Papa y los analistas señalan que con la muerte del Arzobispo de Nueva York Juan Pablo II ha perdido uno de sus mejores aliados.

La desaparición del cardenal O’Connor marca una nueva etapa en la Iglesia norteamericana. El Papa no sólo tendrá que pensar en llenar esta vacante. Otras dos sedes importantes tienen al frente cardenales de más de 75 años

En Washington D.C. el Cardenal James Hickey tiene 79 años y en Filadelfia el cardenal Anthony Bevilacqua tiene 76. Muchos se preguntan por qué Juan Pablo II se ha demorado en dichos nombramientos y explican que quizás el Papa quería tener a sus amigos cerca para celebrar el Jubileo del 2000

Con su muerte, la Nación "pierde uno de los cardenales con más poder de su generación", y de hecho a "la voz más representativa’ de la iglesia norteamericana", ha señalado el jesuita Thomas Reese, respetado analista de asuntos de iglesia y editor de la revista América quien destaca el liderazgo de otros cardenales norteamericanos más jóvenes .

Francis George, de 63 años, en Chicago, Bernard Law, de 68 años en Boston y Roger Mahoney, de 64 años en Los Angeles, la diócesis con mayor número de católicos en la nación. Los tres dominan con fluidez el español

Mons. Edward M. Egan, sustituto del cardenal O’Connor en Nueva York tendrá que enfrentar una Arquidiócesis de 2.4 millones de católicos a los largo de 4,700 millas cuadradas, con dificultades financieras, con descenso en el número de sacerdotes y religiosas y cambios sustanciales en su población, un tercio de la cual es de origen hispano.

Nueva York es la tercera diócesis de los Estados Unidos en cuanto a población católica después de Los Angeles y Chicago. En el siglo 19 fue poblada por irlandeses. A principios del sigo 20 llegaron los italianos y el siguiente grupo de inmigrantes obligó al Cardenal a aprender el español. Como en el resto de la nación el número de inmigrantes crece mientras disminuye el número de sacerdotes. Hoy son 875 la mitad de los que había hace cuatro décadas.

La Arquidiócesis tiene 413 parroquias, 17 hospitales, 238 escuelas elementales y 55 secundarias. Emplea a 3,700 religiosas y 1,000 trabajadores laicos.

A los neoyorquinos no les tomó por sorpresa la muerte del Cardenal. Sabían de su enfermedad y le habían visto deteriorarse físicamente.

"Ejerció un liderazgo moral para todos, católicos y no católicos. Incluso la gente que no estaba de acuerdo con algunas de las cuestiones que defendía admiraron su compromiso y la honestidad de sus opiniones", declaró el alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, quién resaltó la gran labor humanitaria que realizó el cardenal sin que trascendiera a la opinión pública.

Giuliani agregó que el Cardenal fue "uno de los hombres más brillantes que he conocido" y anunció que la ciudad de Nueva York prepara un emotivo homenaje para resaltar el legado del cardenal.

El cardenal O'Connor luchó para que los hospitales neoyorquinos se ocuparan de los enfermos de SIDA; ejerció de eficaz mediador cuando las tensiones raciales o los conflictos sociales amenazaron la convivencia social en la ciudad de Nueva York y se preocupó constantemente por la situación de los inmigrantes en este país.

El cardenal O'Connor era el arzobispo más antiguo en activo en Estados Unidos y fue visto en público por última vez el pasado cinco de marzo, cuando celebró la Santa Misa en la Catedral. partir de entonces, la progresiva pérdida de visión y capacidad auditiva le impidieron realizar cualquier actividad religiosa de importancia.

El año pasado, el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton le concedió la Medalla de Oro del Congreso norteamericano.