NUEVA YORK-- Ocho días después de la muerte del
Cardenal John O'Connor, Juan Pablo II nombró como su
sucesor al obispo de Bridgeport, Conn. Mons. Edward M.
Egan, un educador que trabajó dos décadas en Roma y a
quien se le considera un defensor de la ortodoxia
católica.
El obispo Egan, de 68 años ha sido el pastor de
Bridgeport desde 1988 y era una de los favoritos para
ocupar la sede de Nueva York, con 2.4 millones de
católicos. Dado que Nueva York es una sede cardenalicia,
Mons. Egan será nombrado cardenal próximamente
Sus colegas en el episcopado han elogiado la decisión
del Papa.
"Hará un magnífico trabajo", dijo el obispo
jubilado de Nueva York Mons. Patrick Ahern quien conoció
la labor de Mons. Egan cuando los dos eran auxiliares en
Nueva York. El arzobispo Theodore McCarrick de Newark,
N.J. le calificó como excelente administrador.
El nuevo Arzobispo de Nueva York nació en 1932 en Oak
Park, Ill y fue ordenado en Roma en 1957 en donde pasó 22
años como profesor de derecho canónico en la Universidad
Gregoriana, de los padre jesuitas, al tiempo que servía
en el Tribunal de la Rota del Vaticano que entre otras
cosas decide los casos de anulación matrimonial.
Quienes le conocen afirman que es un obispo conservador
y con una mente legal pero de gran trato humano. En 1985
el cardenal O'Connor le nombró obispo auxiliar y vicario
de educación de la diócesis de Nueva York. Fue nombrado
cabeza de la diócesis de Bridgeport en 1988. En esa
diócesis se valoran los cambios que implantó en el
sistema educativo católico. En lugar de ser las
parroquias individuales las que costean los gastos de su
escuela, él creo un sistema regional en el que los costos
son compartidos por la diócesis.
El nombramiento de Mons. Egan pone fin a meses de
especulación sobre quien sería el pastor de la diócesis
en la capital financiera del mundo.
Hace cinco años tras cumplir los 75 años y tal y como
establecen las normas de la Santa Sede, el Cardenal
O'Connor había presentado al papa Juan Pablo II su
renuncia pero el Pontífice nunca aceptó y lo mantuvo al
frente de la archidiócesis hasta su muerte.
Las consultas del Vaticano comenzaron ya hace un tiempo
y el nuncio en EEUU, el arzobispo Gabriel Montalvo,
recogió información sobre los candidatos considerados
más adecuados en función de su experiencia,
conocimientos y de las necesidades de la archidiócesis.
Como resultado de estas consultas se presentó a Roma
una terna de tres nombres que, junto a un detallado
informe sobre la situación de la archidiócesis, fue
enviado a la Congregación de los Obispos, compuesta de 36
miembros, entre los que se cuenta el cardenal Bernard Law,
de Boston . Una vez analizadas las propuesta, el nombre
fue presentado al Papa, quien pudo aceptar o ignorar la
recomendación.
De estar de acuerdo el Papa con el candidato, es el
Nuncio papal en cada país quien pregunta al elegido si
acepta el nombramiento y si respuesta es afirmativa, éste
se compromete mantener el secreto hasta que el Vaticano
hace el anuncio oficial.
El más absoluto hermetismo domina las consultas y
deliberaciones durante el proceso de elección .
En el caso de Nueva York no hubo sorpresa. El nombre
del obispo Egan estaba entre los candidatos favoritos.
Otros nombres mencionados por la prensa fueron el
arzobispo Sean O'Malley, quien está al frente de la
archidiócesis de Servicios Militares, y el obispo de San
Luis (Misouri), monseñor Justin Rigali, de quién se ha
resaltado la amistad personal que le une al Papa Juan
Pablo II.