logo.gif (1631 bytes)

Secciones

punto.gif (910 bytes) Miami
punto.gif (910 bytes) Cuba
punto.gif (910 bytes) Vaticano
punto.gif (910 bytes) Mundo
punto.gif (910 bytes) Opiniones
punto.gif (910 bytes) Enlaces
punto.gif (910 bytes)
Correo
punto.gif (910 bytes) Archivo
punto.gif (910 bytes) Portada

 

Miami
 

Es tiempo de sanar las heridas
El drama del niño Elián es una invitación a hacer realidad la reconciliación que pide el Jubileo

Araceli M. Cantero
La Voz Católica

MIAMI, FL--A la espera de la decisión de los tres que determinarán el futuro del niño Elián González, continúan los llamados a la reconciliación en la comunidad.

"Desafortunadamente este proceso ha abierto muchas heridas que sólo se pueden sanar con el diálogo, con una mejor comunicación y recurriendo a la espiritualidad " dijo la hermana dominica Jeanne O"Laughlin, presidenta de la Universidad de Barry, después de reunirse con el gobernador de La Florida, Jeb Bush el 12 de mayo

" Sólo así podremos transcender la pasión que sentimos," dijo.

En la ciudad de Miami el alcalde del Condado Alex Penelas se reunió con unos 30 líderes religiosos de distintos grupos étnicos en un intento de lograr su apoyo para sanar las heridas de la comunidad .

"Quería saber el sentir de las comunidades religiosas y cómo habían reaccionado con respecto a los hechos,"dijo el padre José Pablo Nickse, párroco de la iglesia católica de San Brendan que participó en la reunión.

" El Alcalde dejó que cada grupo expresara su sentimiento", señaló el sacerdote de origen cubano, uno de los firmantes de la carta dirigida por docenas de sacerdotes católicos al presidente Bill Clinton, después de la toma por la fuerza del niño Elián de la casa familiar de los González en Miami.

En la carta, los sacerdotes deploran el uso de la fuerza durante una de las fechas más santas del año.

En otra declaración, la Asociación de Sacerdotes también ha expresado "nuestro profundo desacuerdo y disgusto por el modo en que el Servicio de Naturalización e Inmigración y el Departamento de Justicia se han conducido sobre el asunto de Elián González. La declaración exhorta a "nuestro pueblo a la cordura" y afirma que "nuestras comunidades cristianas han orado como nunca antes por una solución buena por el mejor interés del niño y su derecho a la libertad."

El padre Nickse explicó que aunque "los sacerdote hemos de ser reconciliadores también tenemos una función profética de denuncia de situaciones de injusticia". Subrayó, en una entrevista que "ahora es preciso unificara la comunidad y romper las barreras que nos dividen".

En la reunión con el Alcalde del Condado, participaron representantes de los haitianos, negros americanos, cubanos y anglos.

"El alcalde pidió que las iglesias y las sinagogas sean vínculo de ayuda en el proceso de subsanar las heridas que han surgido", dijo el P. Nickse.

A la espera de la decisión de tres jueces del tribunal de apelaciones de Atlanta para determinr si elniño de seis años tiene derecho a pedir asilo político, por encima de los deseos de su padre, el Padre Nickse recordó la repetida llamada del arzobispo John Clement Favalora oración y a la reflexión.

"La reconciliación no es algo mágico, tiene que apoyarse en la realidad de lo que vivimos", señala el padre Andrew Anderson del Tribunal Metropolitano de la Arquidiócesis..

En su opinión, el caso del niño Elián, ocurrido en este Año del Jubileo 2000 es una invitación a poner en práctica lo que el Jubileo pide, que no es sólo colgar estandartes y globos".

Es un tiempo de gracia y reconciliación, dice. " Un tiempo para examinar nuestras actitudes y perjucios, escucharnos y valorar que nuestra comunión no se apoya en la uniformidad sobre el modo de pensar."

Varias veces por semana, en el Centro Pastoral, el padre Anderson se hace disponible para personas y grupos que quieren abrir un espacio de diálogo y reconciliación.

El proceso se inicio el pasado 4 de mayo con una reunión de los empleados del Centro Pastoral.

"Necesitamos ofrecer un espacio para la escucha mutua," explicó Patricia Stockton al iniciar la sesión.

"No estamos aquí para cambiar el modo de pensar de nadie," aclaró la directora de la Pastoral Universitaria que estableció las reglas de la sesión: escuchar, no juzgar, no interrumpir.

Y a lo largo de más de una hora, y delante del Vicario General y dos obispos auxiliares los empleados se acercaron al micrófono para compartir su dolor, su confusión, el abandono que sentían ante el aparente silencio de la jerarquía de la Iglesia.

"No es fácil compartir sentimientos y hacernos vulnerables. Debe crearse el clima apropiado," comentó el padre Anderson en una entrevista posterior.

El sacerdote, entrenado para mediar en conflictos familiares, dijo que el proceso de sanación de heridas es largo e implica varias etapas.

Primero han de poder expresarse sentimientos sin miedo a ser juzgado. "Las personas necesitan saber que se les ha escuchado".

Sólo después, cuando los fuertes sentimientos no son obstáculo para la razón, puede un grupo o los individuos hablar sobre diferencias en el modo de mirar una realidad. " Pero sin el primer paso esto no se puede hacer", dice al señalar que cuando uno se rompe un hueso, lo primero es caer en la cuenta de que está roto. "Volverlo a su lugar ha de llevar tiempo", explica.

El sacerdote subraya que el papel de la Iglesia es el de mantener claros los principios aunque sabe que cuando la gente está adolorida y herida, no le interesa escuchar principios, como es el caso de la persona que pierde " Lo que quiere es que le devuelvan a quien murió".

Y a modo de ejemplo señala varios principios mantenidos por la Iglesia que están impicados en el caso de Elián ::

• La integridad de la unidad familiar y los derechos del padre.

• Cuándo puede un niño hablar por sí mismo.

• El derecho a la libertad de movimiento y a la emigración.

• La dignidad de la persona humana.

• El derecho a la libertad de toda persona.

Ante el complejo caso de Elián con principios en aparente conflicto, la Iglesia subrayó que no era posible establecer certeza moral. Pidio apoyo para el proceso de la ley.

"Siempre tuvo claro que su el papel era el de llamar a la reconciliación y al diálogo", dice el padre Anderson.

Porque al aplicar los principios a una situación concreta, personas de buena voluntad y de la misma fe católica pueden abogar por respuestas diferentes".

La Iglesia sí habla sobre la manera en que se debe mostrar el desacuerdo, subraya el sacerdote.

"De ninguna manera podemos convertir en 'demonios' a quienes no opinan igual," dice . "Ni convertir a las personas en objetos.Todos somos hijos de Dios, con una dignidad".

El padre Anderson está convencido de que el drama del niño Elián González es una gran oportunidad "para examinar lo que profesamos como católicos.Y la pregunta que él mismo se hace es: "¿Cómo me relaciono con quien no piensa igual que yo"?